Por la liberación nacional y social,
la revolución y el socialismo.

RESOLUCIÓN POLÍTICA NACIONAL DEL XII CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO DE LA LIBERACIÓN (PL) DE ARGENTINA

Por un Movimiento Antiimperialista Popular y por la Paz mundial para afrontar los conflictos que vienen en Argentina y el mundo

 

1.- EL MARCO LATINOAMERICANO Y LA CRISIS MUNDIAL DEL IMPERIALISMO.


Cuando se hizo el Congreso anterior comenzaba la debacle financiera del imperialismo y capitalismo global, con la caída del banco Lehman Brothers, en setiembre de 2008.


Esa crisis se extendió al conjunto de la economía imperialista (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) y tuvo múltiples repercusiones políticas. Cayeron gobiernos, hubo puebladas y rebeliones, sobre todo en Grecia; la clase trabajadora sufrió una enorme desocupación y el mundo pasó a ser más injusto e inseguro que antes.


Los países imperiales decidieron una política de intervención estatal en la crisis, con subsidios y salvatajes a las grandes empresas y bancos. La paradoja fue que esos centros del neoliberalismo mundial, incluidos el FMI y el Banco Mundial, mudaban a posturas a favor de ese sostén estatal, pero para salvar los multimillonarios.


Los gobiernos, parlamentos y bancos centrales votaron paquetes billonarios de salvataje. Los íconos del imperialismo, como General Motors, tomaron el salvavidas, incluso los arrojados por países dependientes como Argentina, que en 2009 le prestó, increíblemente, 70 millones de dólares.


El costo de esos paquetes estatales ascendió a 9 o 10 billones (millones de millones) de dólares, en su mayor parte en Estados Unidos, según las estadísticas formales y mentirosas. Bajo cuerda, sólo en EE UU, el salvataje preferencial a los bancos insumió 16 billones de dólares más que los admitidos. Los mismos bancos que provocaron la catástrofe figuraron entre los beneficiarios. (NOTA 1)
Los imperios buscan desde entonces descargar esa crisis y esos costos sobre las espaldas de sus propios trabajadores y otros países, particularmente los de Asia, Africa y América Latina. Pero también hay cornadas entre bueyes que antes caminaban tranquilos a la par. Los imperialistas norteamericanos y los europeos se sacan chispas, hay reproches mutuos, los británicos se abren más de la zona euro, Alemania aprovecha para imponer sus condiciones, etc.


Esa crisis está lejos de haber concluido. Algunos indicadores mostraron mejoría, como los datos del PBI, pero otros, más sensibles a la clase obrera mundial, como los relativos al trabajo, no se han recuperado. En EE UU el desempleo sigue en el orden del 9 por ciento, casi el doble del que había en 2008. En España ese indicador es del 22,8 por ciento, hundiendo a 5 millones de personas en el desempleo. En Grecia, del 18,3, en tanto la zona euro admite 10,3 por ciento de desocupación. El saliente director general de la OIT, Juan Somalia, informó que hay en el mundo 200 millones de desempleados, en tanto 1.200 millones trabajan pero sobreviven con menos de 2 dólares diarios. Esa dependencia, la OIT, dice que ahora hay 27 millones más de desocupados que en 2008, al comenzar la crisis.


Incluso los que recibieron créditos de la Unión Europea, como Grecia, Irlanda, Portugal y España, están recorridos por numerosos paros de trabajadores y hasta huelgas generales que hacía décadas no ocurrían. Un panorama similar se vive en Italia y el Reino Unido, donde el 1/12/2011 se hizo la mayor huelga y protesta callejera desde 1976.


En casos puntuales como Grecia las protestas tienen un alto contenido político y de combatividad, con duros enfrentamientos con la policía. Hubo muertos y heridos, con una inusitada violencia estatal y la consiguiente respuesta de los trabajadores. En España nació un movimiento popular de "los indignados", sobre todo jóvenes, que ocupan las plazas con pancartas proclamando que la crisis la deben pagar los banqueros.


En EE UU surgió el movimiento "Ocupa Wall Street", que al cabo de dos meses fue desalojado violentamente por la policía neoyorquina, pero se extendió a otras ciudades y estados. "Somos el 99 por ciento contra el 1 por ciento" de los banqueros, rezaban sus pancartas y carteles.


La ausencia de una dirección política y sindical revolucionaria pone un techo a esas manifestaciones populares pero no les quitan méritos. En cierto sentido hay que apreciarlas más aún, porque si careciendo de una dirección correcta han defendido tanto los intereses obreros y populares, ¿qué no podrían lograr de contar una buena dirección de clase?


Esa carencia de dirección política ya lo sufrieron los argentinos en la crisis de 2001-2002. La experiencia es que a la larga supone un límite muy serio para evolucionar hacia salidas revolucionarias, pero durante un tiempo –que no puede precisarse- no es óbice para que los trabajadores y pueblos se lancen con determinación y conciencia a la lucha política.


Por más que no haya habido revoluciones sociales paridas por la crisis de 2008, la conciencia, combatividad y organización básica de los trabajadores y otros sectores populares han progresado mucho desde la debacle de Wall Street.


Algunos sociólogos progresistas y partidos reformistas de izquierda y centroizquierda en la Argentina creían que la crisis iba a estar encapsulada en lo financiero y económico. El PL sostuvo desde 2008 una posición contraria: de financiera se convertiría en crisis económico-social y finalmente en política propiamente dicha. Iba a descargarse sobre los pueblos oprimidos y a su vez habría más conflictos interimperialistas, con la consiguiente desestabilización y debilidad del frente de los enemigos. EE UU aumentaría su proceso de decadencia, que venía de antes.


Otra de las consecuencias, marcadas por el PL, fue que comenzarían más guerras de rapiña del imperialismo en crisis. La agresión militar de Washington y la OTAN contra Libia fue parte de ese cuadro. El petróleo libio es ambicionado por EE UU y las potencias europeas, que no vacilaron en bombardear al pueblo de esa nación, matar a su gobernante y poner en el gobierno al Consejo de Transición, súper dependiente del dinero y armas extranjeras. Hay que reconocer que en materia de solidaridad con el pueblo libio, lo expresado por los antiimperialistas en Argentina ha estado por debajo de las expectativas.


La brutalidad de los gobernantes norteamericanos tiene que ver con la crisis detonada en la Bolsa. El partido republicano de George Bush fue fulminado por sus desastres económicos y perdió frente a los demócratas de Barack Obama en noviembre de 2008. Con su asunción, en enero de 2009, Obama creía tener para sí un largo período de popularidad y estabilidad dentro y fuera de su país, sobre todo luego que la academia de Oslo lo premiara ese año con el Nobel de la Paz.


Sin embargo el presidente norteamericano ha sido carcomido por la situación nacional e internacional, por el aumento de la pobreza y el desempleo en su país, donde hay al menos 25 millones de desocupados. También lo debilitaron la continuidad de las guerras en Irak y Afganistán, el seguir con el bloqueo contra Cuba, el ordenar el asesinato de Bin Laden en Pakistán, el bombardear Trípoli, etc. Su propia reelección ya no es un operativo seguro. Puede suceder o no, pero el carisma de Obama ha sufrido notorias pérdidas. Y eso es un indicador de que la situación internacional es más interesante para la izquierda revolucionaria.


¿Las escaladas bélicas del imperio pueden desembocar en una guerra mundial, incluso atómica? En junio-julio de 2010 tal apreciación fue dada por segura por un estadista como Fidel Castro, quien aseguró que en cuestión de días EE UU e Israel atacarían a Irán y eso desembocaría en una guerra atómica de alcance mundial. El PL valoró la advertencia de Fidel pero estuvo en desacuerdo con su pronóstico concreto porque no habían madurado todas las condiciones para tal agresión, con los frentes ya abiertos en Bagdad y Kabul. Además, el grado de fascistización en EE UU y la Unión Europea no era el suficiente para esa guerra, y había un alto grado de oposición de los pueblos. (NOTA 2)


La crisis imperialista perdura con intermitencias desde 2008 y no se pueden bajar los brazos respecto a la perspectiva de guerra. Los partidos revolucionarios deben -entre sus respectivos pueblos- denunciar más el sistema imperialista de explotación, rapiña y guerras. De allí lo híper negativo de la reunión de Cristina Fernández con Obama en el G-20, cuando éste venía de masacrar a Libia y asesinar a su líder…


La rebelión de los pueblos árabes contra los gobiernos reaccionarios, corruptos y que los mantienen en la pobreza y la dependencia, ha sido una gran contribución a la paz mundial. Ha trastocado los planes del imperialismo y ha derrocado a sus socios menores, como Ben Alí en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto.


La situación mundial es favorable a los trabajadores y pueblos del mundo. La crisis económica debilita a las potencias imperialistas y a los gobiernos y partidos que las representan, en tanto los pueblos elevan su combatividad y conciencia, caso de la rebelión juvenil en España. Al compás de la crisis cayeron los gobiernos en Islandia, Irlanda, Polonia, Letonia, Bélgica, Hungría, Checoslovaquia, Japón, Holanda, Dinamarca, Portugal, Grecia, Italia y España. La propia derrota de los republicanos de Bush en 2008 a manos de los demócratas de Obama puede entenderse como parte del mismo fenómeno. ¿Era o no una crisis política?


De todas maneras hay que recordar que esas crisis no sólo han servido históricamente para dar base social a salidas revolucionarias. También de las crisis se han aprovechado los representantes más reaccionarios del capitalismo para imponer sus recetas, incluso las fascistas. Hoy se entrevé ese fenómeno en la guerra contra Libia, las leyes fascistas en Arizona y Alabama (EE UU), las medidas muy reaccionarias de Berlusconi y su sucesor Monti en Italia, el desbarranque del PSOE y la reaparición del PP con un súper ajuste en España, el avance electoral de partidos neonazis en Europa y atentados terroristas de este signo en Noruega, etc.


Esta breve referencia a la situación internacional sirve para apreciar mejor la ligazón entre esa realidad y la argentina. Una crisis imperialista en el mundo favorece la emergencia de posiciones revolucionarias en nuestro país. A un imperialismo más desfachatado, armamentista y voraz puede contraponerse un frente o movimiento antiimperialista popular más decidido a la lucha, desechando las ilusiones y las concesiones, defendiendo la paz mundial.


Los fenómenos internacionales pueden tener impacto en Argentina, como se aprecia en el diferendo comercial con Brasil. Ese gobierno pone trabas a la entrada de autos, lo que compromete la venta de las terminales "argentinas" (las comillas son porque las diez fábricas son de capitales multinacionales). El 60 por ciento de la producción de vehículos de Argentina va al exterior y el 80 por ciento de esas ventas externas es al mercado brasileño. Si allí compran menos o ponen trabas, es obvio que las patronales de ADEFA (Asociación de Fábricas de Automotores) comenzarán otra vez con suspensiones y despidos de personal como ya hizo Fiat.
El PL y las ABC (Agrupaciones de Base Clasistas) deben participar de las luchas de esos obreros mecánicos y metalúrgicos, y disputar la dirección contra la burocracia sindical de SMATA y UOM, diferenciándose del trotskismo.


Todavía se puede impedir la guerra mundial.


El XII Congreso Nacional del PL de Argentina plantea a los activistas, dirigentes, partidos, frentes y movimientos populares del país y el mundo la necesidad de confluir en un Movimiento Antiimperialista Popular y por la Paz Mundial (MAP). Una gran responsabilidad es de los pueblos y los gobiernos que han hecho revoluciones, como Cuba y China, o están a la cabeza de cambios profundos, como los de Venezuela y los países del ALBA (Alianza Bolivariana de Nuestra América), Irán, los No Alineados, etc.


El PL se compromete a hacer una modesta contribución desde Argentina, donde el imperialismo yanqui tiene fuerte influencia económico-financiera, política y mediática. Propone el MAP a los partidos comunistas nucleados en el Seminario de Bruselas organizado por el PTB y a las conferencias internacionales del KKE de Grecia. Cree que los trabajadores y gremios argentinos, comenzando por los nucleados en la CTA secretaría de Hugo Yasky, deberían involucrarse en iniciativas como el MAP o similares.
Un aporte argentino a esa paz fue que en 2009 el gobierno recuperara la Fábrica de Aviones Córdoba (Fadea) hasta entonces Lockheed Martin, una de las mayores contratistas del Pentágono. Golpear política y económicamente a los resortes que controlan los yanquis es una ayuda concreta a la paz mundial, además de servir para ganar más independencia nacional.


2.- PLANES IMPERIALISTAS NORTEAMERICANOS EN ARGENTINA.


En la región latinoamericana el modelo para Washington son los gobiernos de México, Colombia, Chile, Panamá y Honduras. En ellos cuenta con Fuerzas Armadas locales muy allegadas al Comando Sur e incluso contingentes propios y bases militares, como en Colombia. Esa garantía de los fusiles es muy importante para un imperio en decadencia, que teme perder en unos cinco años la posición de predominio económico mundial frente a China Popular. El FMI ha pronosticado que en 2016 el PBI chino habrá superado al norteamericano.


Con esos presidentes afines, la Casa Blanca ha firmado Tratados de Libre Comercio luego que en 2005 le fracasara el ALCA en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata. En correspondencia con estos TLC, los tratados bilaterales de protección de inversiones y el Ciadi, los capitales estadounidenses tienen asegurados determinados mercados, el manejo de resortes fundamentales de esas economías, el retorno de elevados dividendos de sus inversiones, el pago de las deudas de esos países, la alianza con el establishment empresarial, etc.


Una rama especial de la dominación es la cultural y mediática, clave para que los pueblos de la región latinoamericana y caribeña se estupidicen. Hollywood, la CNN, Fox, la SIP y los multimedios afines al imperialismo como el grupo Clarín juegan para mantener ese dominio.


Pero esos objetivos no vienen cumpliéndose a cabalidad porque -como calificó el presidente ecuatoriano Rafael Correa-, en Latinoamérica no hay una época de cambios sino un cambio de época. Esta es la época del ALBA, que une a ocho países y tiende ampliarse, complementándose en lo económico, fundando el Banco del Sur, garantizando la soberanía energética, avanzando en numerosos acuerdos culturales y educacionales, etc.


La Cumbre de Mar del Plata marcó en 2005 un avance de los pueblos frente a EE UU y sus socios. Antes Bush y ahora Obama, Vicente Fox y ahora Felipe Calderón, Alvaro Uribe y ahora Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera y Ricardo Martinelli, no son la tendencia política prevaleciente en la región. Son la contracorriente.


La tendencia más fuerte va en el sentido del progreso, las conquistas democráticas y populares, el tercermundismo. Su expresión más elevada es el ALBA pero también resultan valorables la Unasur, el Mercosur, el Grupo de Río y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Esta última agrupa a 33 países, dejando afuera a EE UU y Canadá, y fue creada el 2 y 3 de diciembre de 2011 en Caracas.


La existencia de gobiernos poco obedientes ha llevado a que el imperio trate de desembarazarse de ellos mediante presiones y recambios electorales sin despreciar la vía de los golpes de Estado.


En 2002 los yanquis alentaron un putsch contra Hugo Chávez, que en tres días fue repuesto en Miraflores por la movilización popular y de una parte de las Fuerzas Armadas. En 2008 pusieron fichas a la desestabilización de Cristina Fernández, junto con las patronales agropecuarias sojeras, que los intelectuales progresistas de Carta Abierta bien llamaron "destituyentes". En setiembre de ese mismo año auspiciaron un golpe contra Evo Morales, basado en el separatismo fascista de Santa Cruz y otros departamentos del este boliviano. En setiembre de 2010 estuvieron detrás del golpe de Estado policial contra Correa en Ecuador, cuando casi lo asesinan.


Aunque fracasaron en todos esos intentos, tuvieron éxito en Honduras en junio de 2009, cuando los generales entrenados por Washington secuestraron y deportaron al jefe de Estado constitucional, Manuel Zelaya, quien había sumado el país al ALBA. (NOTA 3)


Con esos antecedentes, queda claro que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no es un socio confiable ni el modelo deseable para Washington. La administración K regatea los términos de la dependencia. Incluso por momentos o sobre ciertos temas adopta medidas que lesionan intereses puntuales del sistema financiero internacional. Así ocurrió cuando fulminó a las administradoras de fondos de pensión y jubilaciones privadas (AFJP) o cuando Kirchner en 2005 negoció una quita importante en los papeles de la deuda externa en poder de bonistas externos.


El imperialismo yanqui busca mantener en Argentina sus posiciones hegemónicas en el terreno económico. Sus empresas están agrupadas en la Amcham (Cámara de Comercio Americana): Citibank, Microsoft, Ford, Metropolitan Life, General Motors, Kraft, IBM, Cargill, Monsanto, Coca Cola, Unilever, Wal Mart, Xerox, Massalin Particulares, Merck Sharp, Dow Chemical, 3M, Boheringer, Kodak, Merrol Lynch, Chevron, DirecTV, Motorola, Procter & Gamble, Syngenta, Sherwin Williams, Esso, Kellog, McDonalds, PriceWaterhouseCoopers, Good Year, Nextel, Pepsico, Yahoo!, Duke Energy, Hewlett Packard, John Deere y otros monopolios. ¡Estos son los enemigos!


Supuestamente, esa Cámara tiene por misión "promover el desarrollo de negocios sustentables, el comercio bilateral, la inversión genuina y el empleo de calidad, fomentando la libre empresa y la economía de mercado en el marco de la ética, la responsabilidad y la transparencia". Varios años después de la debacle de Argentina a raíz del neoliberalismo, sigue proclamando como la panacea "la libre empresa y la economía de mercado". Reaccionarios pero consecuentes, el primero de sus objetivos, según su sitio Web, es "promover el libre comercio, la inversión extranjera directa estadounidense, el comercio bilateral y la transferencia de conocimiento".


Cuando el conflicto obrero de Kraft en 2009 y cuando, sobre la base de la lucha de los trabajadores, el ministerio de Trabajo ordenaba alguna conciliación o reincorporación de una parte de los despedidos o la reinstalación de algún delegado gremial, los directivos de la multinacional se reunían en la embajada norteamericana para desobedecer las leyes argentinas. Querían imponer las leyes yanquis y los criterios internacionales de Kraft por sobre los derechos laborales de sus empleados y las leyes nacionales.


De Amcham son miembros empresas dominadas por potencias, europeas, casos de Telefónica, Telecom, Techint y su controlada Siderar, etc, así como pulpos de la oligarquía nativa como Bunge y Arcor.


Lo sorprendente y vergonzoso es que entidades estatales como el Banco de la Nación Argentina sea miembro pleno y pague su cuota de socio de Amcham. ¡Delicias del "proyecto nacional y popular"! Es similar a la situación de Córdoba, donde la empresa de energía, EPEC, era miembro de la neoliberal Fundación Mediterránea que auspiciaba su privatización. En la Mediterránea continúa aún hoy como miembro activo el Banco de la Provincia de Córdoba, otro banco público encadenado al lobby de los monopolios.


Estas posiciones dominantes del imperialismo en el plano económico y financiero se remachan como cadenas de dependencia junto con la injerencia de los organismos de crédito internacional. Aunque se han puesto límites al accionar del FMI en Argentina, hay que decir también que se le pagó por adelantado y "cash" toda la deuda, en enero de 2006. Y el país sigue siendo miembro de esta entidad que tanto lo afecta como se vio en el crac de 2001. Hay regateos pero no se rompe con el Fondo, el Banco Mundial, el Ciadi y el BID -con los que se aumenta la deuda pública-, y el Club de París, con quien se está negociando el pago de una deuda reclamada en 8.400 millones de dólares.


Para disculparse ante el FMI, al que no se le ha renovado desde hace cinco años el permiso para venir in situ a inspeccionar los números oficiales, el gobierno lo ha convocado a la reforma de las estadísticas del INDEC. Con el Club de París, que agrupa a 19 países imperialistas, se ha aceptado pagar lo adeudado y se discute si el plazo de pago serán 3 o 5 años. De ese modo la presidenta Cristina Fernández y Amado Boudou quieren distender las relaciones con el capital financiero internacional. ¿Tendrán en mente pedir nuevos créditos para la nueva presidencia a partir de 2011? (NOTA 4)


Esa no es la política antiimperialista que pregona el Partido de la Liberación. Éste cuestiona que en la citada reunión con Obama, la presidenta hiciera el elogio de la Amcham y sus 500 empresas, de sus 12.000 millones de dólares de inversión total en nuestro país, de que de 100 de esas firmas 60 son líderes en EE UU. En fin, una lamentable apología de la dependencia…


También esa negociación con el Club de París resulta funcional al plan norteamericano de hacer retroceder las posiciones del gobierno cristinista de relativa "autonomía" desde la crisis internacional de 2008.


Como ocurre en el resto del continente y el mundo, el plan de los yanquis no sólo cuenta con sus monopolios y bancos sino también con los aliados de la "crema" del empresariado, los medios de comunicación concentrados y la oligarquía, la oposición conservadora, etc. Estos son contados casi como "tropa propia". Ese es el rol de la Asociación de Bancos (ABA) y Adeba, la Sociedad Rural, AEA, gran parte de la UIA, el monopolio Clarín, Techint, Mauricio Macri, Daniel Scioli, José Manuel de la Sota, Juan M. Urtubey, Eduardo Duhalde, Julio Cobos, Elisa Carrió, etc.


Ese listado es ilustrativo de que los norteamericanos han comprendido que sus aliados no deben ser sólo los gorilas opositores al peronismo sino también una parte de éste, que Horacio Verbitsky llama "peornismo". De allí la "relación carnal" que tuvieron en su momento con Carlos Menem y Eduardo Duhalde y luego con Scioli, otros ministros y gobernadores, y con parte de la cúpula de la CGT.
Por la importancia de las Fuerzas Armadas y de seguridad, el imperialismo yanqui cultiva relaciones con sus cúpulas. Eso también tiene que ver con su plan estratégico de agredir a la revolución cubana y a Venezuela, de cerrar el paso a cualquier proceso antiimperialista en Argentina. Llegado el caso, como en la década del ´70, esas contradicciones las querrá dirimir en el plano militar, con golpes de Estado, intervenciones, etc. El "Plan Colombia" es hoy un serio indicador al respecto; el imperio apoya al gobierno de Santos en su guerra genocida contra la guerrilla, a la que le rechaza toda propuesta de diálogos de paz e incluso de intercambio de prisioneros por razones humanitarias.


Y para eso necesita vender armamentos a Argentina, hacer cursos antiterroristas aquí y en sus academias ubicadas en Fort Benning (Georgia), El Salvador y Honduras; traer sus especialistas para cursos con la Policía Federal, la Metropolitana y la Gendarmería –destapados a raíz de la detención del avión con armas y drogas en Ezeiza en febrero de 2011-; llevar a cabo las maniobras navales Unitas y Panamax, etc.


En 2011 los yanquis hicieron el Panamax-9 y el Unitas en aguas de Brasil y Argentina. En el primer caso desde el 15 de abril al 11 de mayo, y en el segundo, una fase anfibia, en Bahía Blanca, desde el 4 al 23 de junio de 2011. (NOTA 5)


Los gobiernos sudamericanos que tienen contradicciones en este rubro militar con Washington, bajo la influencia del entonces presidente Lula, organizaron el Comité de Defensa Sudamericano, con el paraguas de la Unasur. Eso es valorable, pero no borra las claudicaciones de esos gobiernos, particularmente los de Brasil y Argentina, en los ejercicios militares y en su decisivo aporte a la Minustah, que desde 2004 ocupa con sus tropas a Haití.


El ejemplo de la Minustah demuestra que la estrategia norteamericana es pragmática: tiene contradicciones con el gobierno argentino, pero ello no es impedimento para atraerlo hacia políticas propias. Y no sólo en el caso de Haití sino también en lo relativo al pago de la deuda externa, la participación en el G-20, la hostilidad hacia Irán, la defensa de los intereses de Israel y el lobby sionista, etc.


Los ejercicios para el 2012 fueron autorizados por ley del Congreso en noviembre de 2011 y en sus considerandos se reivindicaron ejercicios con los yanquis como el "Cabañas". La presidenta, Aníbal Fernández y Arturo Puricelli fueron algunos de los firmantes de ese proyecto tan poco nacionalista.


Washington ha tenido éxitos y tropiezos: acordó con Nilda Garré la realización de cursos antiterroristas con la Policía Federal pero fracasó por la entrada de su avión lleno de armas y drogas no declaradas. Eso reabrió heridas en la relación bilateral, porque el imperio reclamó de mala forma la devolución de sus enseres y el kirchnerismo demoró meses. Obama declaró que la próxima vez que se viera con CFK le reclamaría el reintegro de esos materiales, pero cuando se entrevistaron en noviembre de 2011 en Cannes, las cosas ya habían sido devueltas.


El imperio tiene algunas fricciones con el gobierno, pero más adversidades afronta a nivel popular. La encuestadora Latinobarómetro, de la chilena Marta Lagos, realiza anualmente una encuesta en el subcontinente sobre cómo ven esas poblaciones la amistad con USA. El sondeo de 2006 mostró que en Argentina esa amistad tiene el registro más bajo: sólo el 4 por ciento de los argentinos considera el mejor amigo a EE UU. En Panamá, ese índice llegaba al 62 por ciento y era el mayor de toda la región. http://www.latinobarometro.org/latino/latinobarometro.jsp


A principios de 2009 con la asunción de Obama, envuelto en la propaganda de que sería democrático en comparación con Bush y con sus promesas a la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, esos indicadores pudieron subir algo. Pero la continuidad de la política imperial en todos los rubros, así como las guerras en Irak, Afganistán y Libia, volvieron las aguas a sus bajos registros "normales".


Para el PL de Argentina es una tarea permanente la denuncia de los planes del imperialismo y la búsqueda de acuerdos políticos con todas las fuerzas que resistan a los yanquis, como enemigo principal del pueblo, su democracia, su soberanía y en general de los pueblos de la Patria Grande. Parte de la recomendación del Che Guevara: "no confiar en el imperialismo ni un tantico así, nada". En particular se opone al imperialismo yanqui y lo considera el enemigo principal de Argentina y de los pueblos.


Por eso la insistencia en el planteo de formar un Movimiento Antiimperialista Popular y por la Paz Mundial (MAP). Y de allí la importancia de practicar con el gobierno kirchnerista y con sus bases sociales una política de unidad y lucha para oponerse al imperialismo. Toda contradicción con el enemigo principal tiene que ser valorada y potenciada al servicio del Frente Antiimperialista. Lógicamente esto debe hacerse sin perder de vista la naturaleza de clase de quienes tienen esa contradicción y sin olvidar ni por un instante la lucha política por la dirección. Se sabe que cuando dirige la burguesía nacional hay a mediano plazo una derrota casi asegurada. Y cuando los que dirigen son sectores de la gran burguesía nacional, tal fracaso suele ser a más corto plazo. (NOTA 6)


En síntesis, el imperialismo yanqui está en decadencia y crisis, pero eso no lo vuelve menos peligroso sino más, desesperado como está por el curso tercermundista de la flamante CELAC y el avance de China en el comercio de mutuo beneficio y sus buenas relaciones con Latinoamérica, a la que la Casa Blanca sigue considerando su "patio trasero". Por lo visto a nivel mundial en esta crisis, los trabajadores y pueblos latinoamericanos y del mundo deben tener la guardia bien alta, y en posición de lucha, porque los yanquis han hecho barbaridades y están dispuestos a cometer otras aún peores.


El proyecto de ley antiterrorista en Argentina está impulsado por el imperialismo yanqui, el GAFI, el G-20 y el FMI, con intención de criminalizar la protesta social, con el gobierno actual y los que vengan.


3.- EL GOBIERNO DE CRISTINA EXPRESA A LA GRAN BURGUESÍA NACIONAL.


Néstor Kirchner (fallecido en octubre de 2010) y su esposa Cristina enfatizaron que sus gobiernos eran uno solo, en continuidad desde 2003 a la fecha. Pero conviene precisar el análisis sobre la actual administración de CFK, que culminó su mandato 2007-2011 y ganó con el 54 por ciento de los votos, otro para 2011-2015.


El PL votó por CFK en 2011 pero no en 2007 pues fue parte de Proyecto Sur, que llevó la candidatura de Pino Solanas. En ese momento fue una interesante alternativa nacional y popular. En julio de 2008 el Partido se fue de Proyecto Sur denunciando el voto de Claudio Lozano en Diputados a favor de la Mesa de Enlace sojera, con el visto bueno de Solanas.


El conflicto con los sojeros arrancó en marzo de 2008 y tuvo una primera etapa hasta julio de ese año, con el crucial desempate en el Senado del reaccionario vicepresidente Cobos. La idea de gravar las rentas extraordinarias de la exportación de soja era positiva y conllevaba un contenido anti oligárquico, por lo que el PL la apoyó desde un principio.


Unos pocos miles de productores de soja, incluyendo los viejos terratenientes, la gran burguesía agraria y los pooles de siembra, alentados por los exportadores multinacionales Cargill y Monsanto, se abroquelaron para no pagar esos impuestos. Contaron con el inestimable concurso de Clarín y los monopolios mediáticos, a los que se acopló la derecha reaccionaria, la seudo izquierda trosca y el PCR, entre otros grupos funcionales al imperialismo.


La conducción política de esta entente estuvo en manos de la Mesa de Enlace sojera integrada por la Sociedad Rural, la CRA, Federación Agraria y Coninagro, donde convergían todos esos afluentes de la oligarquía, la gran burguesía agraria y los pooles de siembra, más la capa superior de los chacareros devenida en rentista sojera expresada por la Federación Agraria Argentina (FAA).


En esa oportunidad el gobierno de Cristina Fernández fue derrotado tácticamente en el Congreso por la derecha, en parte debido a la defección de los aliados y sectores que habían sido parte del oficialismo (Cobos, los senadores Urquía y Reuteman, los legisladores de Schiaretti, etc).


Ese traspié dio lugar a la victoria de la oposición conservadora en las legislativas de junio de 2009. La derrota del kirchnerismo fue particularmente dura en la provincia de Buenos Aires, donde la lista encabezada por Néstor Kirchner fue superada por la alianza Unión-PRO de De Narváez, Felipe Solá y el macrismo. Parecía inminente un desplazamiento o renuncia de la presidenta, y su reemplazo por Cobos, según pedían públicamente el titular de la Rural, Hugo Biolcati, y el ex asesor de la dictadura, Mariano Grondona.


Sin embargo la presidenta comenzó entonces a aplicar medidas populares y beneficiosas para los más humildes. Así salió la Asignación Universal por Hijo (AUH), que favoreció a 3.7 millones de chicos, y para mujeres embarazadas. Se impulsó y aprobó la ley de servicios de comunicación audiovisuales, contra el monopolio Clarín, que cuenta con 260 licencias de radios y TV y domina el 90 por ciento del servicio de TV por cable en Capital y Buenos Aires.


El debate de esa ley no se dio sólo en el Congreso sino en buena parte de la sociedad, que opinó políticamente, profundizando el curso abierto durante la confrontación por la resolución 125 sobre la soja. Avanzó la conciencia popular antiimperialista y antimonopolista, un asunto clave para la línea política del Partido de la Liberación.


En octubre de 2009 la ley de medios fue aprobada por un margen ancho en Diputados, donde la derecha boicoteó la sesión; y en el Senado, donde ésta bajó al recinto a defender los colores de Clarín pero fracasó en el intento.


Luego el gobierno adoptó una medida sensacional, quizás la de mayor calado de su gestión: los fondos previsionales, hasta entonces en poder de las AFJP y los bancos controlantes, pasaron a manos de la Anses y el Estado.


Las AFJP Siembra, Máxima, Orígenes y otras, dominadas por el Citibank, HSBC, Banco Santander-Río, BBVA-Francés, Met Life y el capital financiero internacional, opusieron dura resistencia pero al final debieron resignar posiciones. Con más ingresos, el Estado pudo adoptar medidas con financiamiento genuino, como la AUH y otras. Se reparaba así la entrega de la previsión social al neoliberalismo y el capital financiero, y la desfinanciación del Estado, decididas por el menemo-cavallismo en 1995.


En 2011 hay que destacar como medidas positivas la ley que regula a las empresas de medicina prepaga, que hasta ese momento decidían sobre la vida y la salud de 4.5 millones de personas, rechazaban a quienes tenían alguna enfermedad previa, disponían el aumento de la cuota de sus afiliados, incluso de los mayores de 65 años que ya estaban jubilados o en trámite, etc.


Que el presupuesto destinado a Educación fuera creciendo hasta llegar al 6.47 por ciento del PBI, también debe valorarse. Esto sin perjuicio de criticar la política salarial de módicos aumentos que caracteriza al kirchnerismo para con los maestros, profesores secundarios y docentes e investigadores universitarios y becarios del Conicet.


El gobierno ha tenido sus contradicciones con el imperialismo, como se mencionó en la firme actitud de Kirchner frente a Bush en noviembre de 2005 con el ALCA. Cristina profundizó esa línea con su participación en la creación de Unasur en mayo de 2008, su rol en la crisis de Bolivia en setiembre de ese año, los acuerdos firmados con Raúl Castro en enero de 2009, su aliento a Zelaya en 2009 contra del golpe de Micheletti en Honduras, su participación en la fundación de la CELAC sin EE UU ni Canadá en diciembre de 2011, la unidad y acuerdos bilaterales con Venezuela desde 2003 a la fecha, etc.


Este análisis del PL indica que el gobierno nacional no puede ser calificado como de "re-derecha" tal como hace Pino Solanas. Ni como "proimperialista", como descalifican los troscos y el PCR. En todo caso está más cerca de la verdad, sin llegar a ella, la Mesa de Enlace cuando dice que es un gobierno "populista, estatista y confiscador". O como declaran Macri, Duhalde y Clarín, un gobierno "chavista". La anticomunista Chiche Duhalde dijo: "no queremos volver a la Rusia de 1918". Todo ese espectro derechista considera que es un gobierno "que atenta contra la seguridad jurídica" y que "aísla a Argentina del mundo".


Es importante saber cómo valora el enemigo al gobierno, para no coincidir. Hay que estar siempre en la vereda de enfrente del enemigo principal, única forma de estar más cerca de la verdad y de los trabajadores.


¿Acaso el de Cristina Fernández es un gobierno popular que representa a la clase obrera y el pueblo? No. Eso dice la presidenta y sus muchísimos defensores y votantes, pero no es la opinión del PL. Una cosa es adoptar medidas favorables al pueblo y otra es representar en forma permanente y global los intereses de los trabajadores, el pueblo y la Nación Argentina.


La clave para saber si un gobierno es popular o no es determinar si tiene o no una política antimonopolista y antiimperialista, o sea si lucha contra los causantes principales de la pobreza, los privilegios, la represión y la dependencia.


Con mucho respeto hacia el gobierno y fundamentalmente hacia las bases peronistas y no peronistas que adhieren a Cristina Fernández: no hay política antiimperialista, antimonopolista ni antioligárquica en su conjunto, más allá de los conflictos parciales con sectores puntuales de las clases dominantes.


Además cabe aclarar que esos conflictos parciales fueron precedidos por largos períodos de compromisos con esos mismos enemigos. Desde 2008 hay una pelea con Clarín, y bienvenida sea, pero eso no hace olvidar que desde 2003 el matrimonio Kirchner se llevó de maravillas con ese grupo, al que en 2005 renovó todas sus licencias por diez años con un decreto del PEN.


Hoy existe una fricción seria con Techint, algo atenuada. Pero debe recordarse que desde 2003 el gobierno K estuvo en buenos tratos con este pulpo del acero, al que entregó subsidios, préstamos y reintegros. En 2007 Néstor y Cristina compartieron con Paolo Rocca, dueño de Techint, la inauguración del segundo alto horno de Siderar. Y en 2008 la presidenta afirmó que Techint era "un orgullo para los argentinos".


Que no hay una política antiimperialista se comprueba con el pago puntual de la deuda externa, incluso con las reservas del Banco Central. Kirchner pagó 10.000 millones de dólares al FMI, en enero de 2006. Y antes negoció con los tenedores de títulos argentinos a los que reconoció un 40 o más por ciento del valor nominal de los mismos, en cierto modo legalizando una deuda discutible y en parte fraudulenta. Todos los años el kirchnerismo previó en la ley de presupuesto nacional una partida del 10 por ciento del total de gastos, unos 22.000 millones de pesos (unos 6.000 millones de dólares) para pagar deuda externa. La presidenta siguió con la misma tónica y declaró que ella había pagado 26.000 millones de dólares de deuda externa. También avanzó en la negociación con el Club de París para saldar esa horrible factura. Aunque el Congreso no le aprobó el presupuesto 2011, prorrogó el del año anterior y garantizó las partidas para pagar esa deuda externa que con razón ha sido calificada de "eterna".


Pese a los planteos del PL, sectores del nacionalismo popular y de sus mismas bases, para que antes de pagar se hiciera una auditoría pública sobre la deuda externa, la jefa de Estado y su antecesor lo rechazaron. Aquí no se hizo lo de Ecuador, donde Correa convocó a especialistas nacionales e internacionales para hacer ese estudio sobre la legalidad de la deuda. Con la excusa de que había pasado mucho tiempo y que otros gobiernos no habían repudiado la deuda, cosas ciertas, el gobierno K se limitó a regatear el precio de los títulos y a pagar.


Algunos sectores de centro-izquierda como Carlos Heller (PSOL) y Martín Sabbatella (EDE) estuvieron de acuerdo en tomar reservas del Central para pagar deuda externa. El PL rechazó esa política. La presidenta suele decir que pagó todas esas facturas y en el Banco Central aún tiene 52.000 millones de dólares de reservas. Es obvio que tendría más si no hubiera pagado…


Que con dineros de la Anses se prestaran 70 millones de dólares a la General Motors con planta en Alvear, cerca de Rosario, durante la crisis de 2008-2009, es otro ejemplo de la ausencia de una política antiimperialista. En todo caso, que EE UU prestara a GM y no Argentina con la plata de activos y jubilados.


CFK reveló el 2 de noviembre de 2010, en un acto en la planta de Renault de Córdoba, junto a Dominique Maciet, presidente del grupo, que su gobierno había "ayudado" con 500 millones de pesos a las terminales automotrices. El total de las terminales, diez, son extranjeras: Ford, Volkswagen, Fiat-Iveco, Toyota, General Motors, Mercedes Benz, Scania, Renault, Honda, Peugeot-Citroën.


No hay ninguna firma nacional ni mixta, ni planes para ello, por lo que en el conflicto con Brasil por diferencias comerciales de hecho el gobierno defiende los intereses de las diez multinacionales agrupadas en ADEFA, presidida ahora por Viktor Klima, de Volkswagen.


El gobierno mantiene una buena relación con la mayoría de la cúpula de la Unión Industrial Argentina a cuya 17º Conferencia Industrial concurrió la presidenta. La UIA está presidida por José Ignacio de Mendiguren, de la industria textil, con quien hay buena onda, pues apoyó la reelección de la presidenta y el gobernador Scioli. También son oficialistas Federico Nicholson, del ingenio Ledesma; Daniel Funes de Rioja del sector alimentación (COPAL), Maciet de Renault, Carlos Wagner y Aldo Roggio de la industria de la Construcción, Franco Macri (Construcción, importación de autos Chery, Belgrano Cargas, etc).


En la UIA hay otro sector monopolista pero crítico del gobierno, donde militan su ex presidente Héctor Méndez (plástico), Cristiano Rattazzi (Fiat), Paolo Rocca y Luis Betnaza (Techint) y Héctor Magnetto (Clarín).


Entre otras concesiones a los monopolios, el gobierno les prestó a tasas preferenciales del fondo del Bicentenario, de 5.800 millones de pesos. En la citada conferencia industrial, sin atreverse a dar nombres, la presidenta aludió a empresas que habían recibido esos créditos en pesos y luego fueron a comprar dólares, especulando y fugando capitales. ¡Así les va a quienes apuestan a compromisos con los monopolios nacionales y extranjeros!


A las empresas ya citadas debe agregarse el grupo Ezkenazi (25 por ciento de Repsol, grupo Petersen de la construcción y bancos como el de Santa Fe, San Juan y Santa Cruz), de privilegiados vínculos con el kirchnerismo.


Esos grupos petroleros no buscan nuevas reservas de crudo. Antes YPF perforaba anualmente alrededor de 100 pozos en esa búsqueda y ahora no llegan a 10. Los descubrimientos en Loma de la Lata, Neuquén, son en el área principal de YPF entregada a los privados. Los españoles y los Ezkenazi son los que ganarán con los 150 millones de barriles de reservas estimados en esa zona neuquina, no los argentinos.


Otro defensor del gobierno es el grupo Madanes, del monopolio del aluminio, Aluar. También el holding Pampa Energía de Marcelo Midlin y el Banco Macro, de Jorge Brito, a la cabeza del ranking de bancos privados "nacionales" junto al Galicia. Lo mismo el grupo constructor Dinosaurio, de Euclides Bugliotti.


El gobierno tiene un vínculo estrecho con la minera canadiense Barrick Gold, denunciada mundialmente como contaminante y ladrona de recursos naturales. En San Juan es muy bien acogida por el gobernador José Luis Gioja. Su proyecto binacional Pascua Lama ha recibido del gobierno argentino 150 millones de pesos de beneficios impositivos. La presidenta se ha reunido varias veces con el CEO mundial de la Barrick, Peter Munk: en abril de 2009 lo recibió en la Casa Rosada y en junio de 2010 se entrevistó con él en Canadá, en un alto de la reunión del G-20. El compromiso con la Barrick es tan fuerte que influyó para que en 2009 la presidenta vetara la primera ley de glaciares.
El argumento de que las mineras dan trabajo y existen centenares de Pymes en Mendoza y San Juan que las abastecen no alcanza en absoluto para justificar Pascua Lama y proyectos de minería a cielo abierto y contaminantes allí, Famatina, Andalgalá, Esquel y otros lugares.


A la gran burguesía le va muy bien con este gobierno. Las 83 empresas que cotizan en Bolsa ganaron 7.346 millones de pesos en el primer trimestre del año 2011, 41,3 por ciento más que en igual trimestre del año anterior. (NOTA 7)


Los bancos ganaron 48 por ciento más que en igual trimestre del año anterior y en 2011 embolsaron más de 13.000 millones de pesos.


Todos estos aliados del gobierno y algunos que ya no lo son, como Los Grobo, de Gustavo Grobocopatel (más de 150.000 hectáreas de cultivos de soja para exportación), pertenecen a la oligarquía nativa, a la gran burguesía industrial de inversiones múltiples con muchos vasos comunicantes con el imperialismo, al que están asociados de una u otra forma.


La línea de créditos del Fondo del Bicentenario aprobó en ocho meses créditos subsidiados para 153 empresas por 3.167 millones de pesos, según el detalle de la ministra Giorgi. ¡La más beneficiada fue Fiat, con 565 millones!


De ello puede inferirse que el gobierno de Cristina Fernández representa los intereses de un sector de la gran burguesía u oligarquía de inversiones múltiples.


Hay otros aliados como Electro Ingeniería, dedicada a la construcción de centrales eléctricas y el tendido de líneas de energía, de los ingenieros cordobeses Acosta y Ferreyra, de rápido crecimiento en estos años con la obra pública y contratos con el ministerio de Julo de Vido. Debe estudiarse más si Electro Ingeniería aún revista en la categoría de burguesía nacional o ya ingresó en la gran burguesía nacional. El mismo análisis requiere el Banco Credicoop, que figura entre los once bancos más fuertes.


En las cámaras industriales del interior, en CGERA, CAME, Fedecámaras y Apymes hay numerosas empresas de la burguesía nacional que son apoyatura del gobierno. Y lo son con tanto mayor motivo porque el volumen de sus negocios aumentó con la política oficial de estímulo al mercado interno y a la exportación de Pymes, con mayor consumo, con nuevos índices de la construcción, con créditos subsidiados a la construcción de viviendas para gremios, con préstamos del Banco Nación y diversos programas oficiales para empresas y cooperativas, etc.


Quiere decir que el gobierno se apoya también en la burguesía nacional, o sea los fabricantes y comerciantes de capitales nacionales, que no están asociados al capital monopolista ni extranjero, y que explotan mano de obra hasta cantidades determinadas (en general no pasan de cien operarios). Esto es definido por el PL como "burguesía nacional", que tiene bastante desarrollo.


Los análisis trotskistas y de algunos populistas como Verbitsky –influidos por los troscos- niegan hasta la existencia de la burguesía nacional. Pero según el Ministerio de Industrias, entre 2003 y 2010 se crearon en el país 160.000 Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas). El grueso de las mismas puede definirse como burguesía nacional. Eso sin contar las miles de firmas de ese tipo que habían sobrevivido a los ´90.


Un sector de la burguesía nacional abandonó al gobierno en 2008 y se emblocó con la oligarquía: la capa superior y rentística de los chacareros de la Federación Agraria. De todos modos la política conciliadora y de negocios comunes que les ofreció el ex ministro de Agricultura, Julián Domínguez, con el visto bueno de la presidenta, ha logrado algunos acercamientos de la FAA. Se vio durante el noveno lock out de la Mesa de Enlace, cuando los federados de Buzzi -lejos de parar- colocaron trigo a precios ventajosos.


Que tres años atrás el gobierno lanzara la resolución 125 no significa que tenga una política antioligárquica. Hubo largos años de buenos negocios con Grobocopatel, Monsanto y Cargill. El dueño de Aceitera General Deheza, Roberto Urquía, llegó a ser un influyente senador kirchnerista y cabeza de lista oficialista en las elecciones nacionales de 2007 en la provincia de Córdoba.


Últimamente ha surgido la CANPO, Corriente Agraria Nacional y Popular en el campo, lo que es un dato favorable, pero a su vez el dirigente principal es el citado Domínguez. Este expresa a ricos propietarios de la provincia de Buenos Aires y no representa a los pueblos originarios, los campesinos pobres y medios y mucho menos a los peones rurales y estibadores. Su política está muy lejos del MOCASE de Santiago del Estero, el MOCAFOR de Formosa y el Movimiento Nacional Campesino Indígena.


La consecuencia de esas limitaciones de clase gran burguesa del gobierno es que en materia agrícola no revirtió el modelo de sojización ni tiene vocación política por comenzar ni siquiera una módica reforma agraria recuperando parte de las mejores tierras del país en manos de la oligarquía (Amalia de Fortabat, Blaquier, Pérez Companc, etc). Por lo visto no piensa limitar esos intereses mediante la recreación de una Junta Nacional de Granos ni una Junta Nacional de Carnes, no hablemos ya de estatizar el comercio exterior o crear un IAPI como en tiempos del primer peronismo.


El gobierno K depende de una alianza con un sector de los monopolios, que a su vez hegemonizan las exportaciones. Conviene releer lo escrito por Horacio Verbitsky en Página/12 (24/4/2011): "La semana pasada el director designado pero sobre el que Techint se reserva el derecho de admisión, Axel Kicillof, objetó la expansión global del grupo financiada con los dividendos que genera en la Argentina, rememoró la suspensión de inversiones en el país alegando la crisis global, pese a los fuertes estímulos estatales para mantener la actividad, y sugirió la conveniencia de "precios diferenciales y positivos para la industria argentina", como las "chapas planas, un insumo básico para la industria automotriz". Abre así un debate que no se podrá resolver en el directorio de Siderar, donde en el mejor de los casos la ANSES tendrá tres directores sobre once, sin capacidad de incidir en las decisiones. Pero la frase de Kicillof invita a analizar las fortalezas y debilidades del gobierno, que tiene objetivos políticos y económicos claros pero no ha articulado una alianza de sectores sociales y termina dependiendo de una asociación con el capital transnacional, como el automotriz, en un contexto de alarmante extranjerización, en el que cien empresas acumulan el 74 por ciento de todas las exportaciones".


No lo dice el PL, que lo había señalado antes, sino Verbitsky, un periodista defensor del cristinismo: CKF no ha articulado una alianza de sectores sociales populares y termina dependiendo de una asociación con el capital trasnacional como el automotriz. ¿Se entiende ahora mejor el planteo de no convalidar que el actual sea un "proyecto nacional y popular"? (NOTA 8).


El PL ratifica su definición sobre el gobierno: representa a un arco de fuerzas sociales hegemonizado por la gran burguesía nacional. No es un gobierno "en el aire", que "media" o arbitra entre los bloques en pugna, en una suerte de "bonapartismo" que armonizaría las diferencias y la lucha de clases. No es así. Esa es una caracterización oportunista y errónea, que no se atreve a señalar el sentido de clase del gobierno.


Es favorable que los K se hayan alejado de esos acuerdos con Techint y Clarín. A los dueños de ese diario y a los de "La Nación" les promovió acción penal por delitos de lesa humanidad en la adquisición de Papel Prensa, vía la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Y ha impulsado el proyecto de ley declarando el papel de diario como insumo de interés público.


Pero hay que recordar que no fue derogado el decreto de Kirchner de 2005 que prorrogaba las licencias de los monopolios mediáticos. Y tampoco fue recuperada la planta siderúrgica de la ex mixta Somisa, en San Nicolás, que en los ´90 fue privatizada para los Rocca a precio vil y con 8.000 despidos.


En suma, el gobierno de CFK no es antiimperialista; expresa a sectores de la gran burguesía industrial de inversiones múltiples y a la burguesía nacional, con predominancia de los primeros. Tiene conflictos con determinados segmentos de la oligarquía, que deben ser aprovechados para promover la lucha antiimperialista. A raíz de la historia del peronismo y de las medidas positivas, el actual gobierno tiene una importante representación de masas y base social popular, amén de sus bien ganados títulos democráticos.


Todas son razones de peso para tener una actitud de respeto por sus logros. Pero no hay que mezquinar la crítica ante las masas, sin incurrir en ningún tipo de oposición sistemática. La nuestra es una oposición antiimperialista y revolucionaria, que se diferencia del gobierno pero, paradojalmente, más brega contra la oposición de la oligarquía, secundada por los dirigentes troscos y del PCR que son funcionales y/o socios suyos.


4.- EXISTE UNA SITUACIÓN PRERREVOLUCIONARIA.


Es importante tener una correcta apreciación de la situación nacional.


El Argentinazo de diciembre de 2001 creó una situación revolucionaria. Luego, en 2004-2005 bajó un cambio; se convirtió en situación prerrevolucionaria. No estuvo más el poder político en disputa, como sí lo había estado en ese bienio 2001-2002, cuando las masas –hartas de la crisis económica, la represión policial, la corrupción y entrega de la Alianza- en las calles voceaban "que se vayan todos y no quede ni uno solo". Entonces florecían asambleas barriales masivas, el movimiento piquetero movilizaba multitudes y gozaba de la simpatía de grandes sectores sociales, y el presidente De la Rúa, elegido con casi 9 millones de votos en 1999, debía irse en helicóptero en medio del Estado de Sitio y los 39 asesinados por la policía.


La caracterización de situación revolucionaria en 2001 no fue compartida por las fuerzas burguesas y pequeño burguesas ni por el reflujismo en general. A estos reformistas no les importó que esas luchas hubieran derrotado a un gobierno nacional, ni el nivel de enfrentamiento callejero, ni el repudio masivo a los bancos, ni la aparición del fenómeno piquetero, ni el escrache generalizado a los políticos, ni la cesación de pagos en que había caído el país, etc.


Muy oportunistas, una vez que ese movimiento descendió, escribieron que no había servido "ni para tomar el poder en una verdulería de barrio".


Las rebeliones violentas antes habían sido contra dictaduras militares, como el Cordobazo contra el general Onganía. En el 2001 y 2002 se echó a un presidente elegido democráticamente pero que había capitulado ante el imperialismo y la oligarquía. Y bien echado estuvo, pese a los lamentos de escritores progresistas como Mempo Giardinelli que sostenían a la Alianza y los ex progresistas como Carrió que hacían lo mismo.


De ese alto nivel de la lucha de clases y por la falta de dirección revolucionaria en lo político y lo sindical, el peronismo -por medio de Duhalde y su candidato Néstor Kirchner-, más la recuperación económica con Roberto Lavagna como ministro de Economía, fueron de a poco logrando cierta estabilidad política. La mejoría de la economía, que empezó a crecer luego de la brutal recesión, ayudó a esa estabilidad. Esto estuvo muy lejos de significar un reflujo de masas ni una unidad monolítica del gobierno (Kirchner rompió en 2005 la alianza con Duhalde y al año siguiente echó a Lavagna del gabinete).


Lo cierto es que el poder político no estuvo más en disputa por las masas populares, que progresivamente se fueron encolumnando en apoyo al gobierno. Eso no fue total ni algo exento de críticas, pero sus luchas no tuvieron desde entonces un sentido antisistema.


Los que sí disputaron el poder, a partir de una reivindicación parcial como oponerse a la resolución 125, fueron segmentos de la oligarquía. Estos apostaron a la vía destituyente con sus centenares de cortes de rutas y lock out sojero en 2008 y 2009.


Esos enfrentamientos demostraron, desde otro ángulo, que la situación política había bajado un cambio pero había un "piso" de situación prerrevolucionaria, a juzgar por uno de los elementos que analiza la teoría leninista: la crisis "por arriba" entre sectores de las clases dominantes. (NOTA 9)


Ese conflicto no desapareció ni mucho menos. Clarín y Techint, fueron a un enfrentamiento total con el gobierno pero también con el pueblo. Lo hicieron en aras de defender sus intereses y privilegios económicos, lo que generó un alto grado de politización. Las elecciones de junio de 2009, perdidas por el oficialismo, y las presidenciales de 2011 favorables a Cristina, recrearon un ambiente de mucha confrontación, polarización, división de los partidos y alianzas partidarias. No prosperó un "Diálogo Social" con actores tan contrapuestos como el PEN, la CGT, la CTA, la UIA, las cámaras de banqueros, las Pymes, etc.


Uno de los rasgos distintivos de una situación prerrevolucionaria es la polarización y el deslinde de aguas entre las diversas clases y propuestas. El fenómeno tiene tanto arrastre que -con sus barquinazos, a veces súbitos-, hace crujir e incluso rompe partidos, bloques parlamentarios, frentes políticos, centrales obreras, alianzas empresarias, etc.


Cualquier observador sabe que esa descripción del PL se ajusta a la realidad. Hay dos CGT, dos CTA, varias izquierdas, varios justicialismos, varios radicalismos, varias derechas tras la rápida pulverización de Unión-PRO, un Cobos que se comía los chicos crudos y terminó bajándose de la interna radical, un Macri al que no le alcanzó en 2011 para ser candidato a presidente, dos sectores en la UIA, una división en la Mesa de Enlace que la paralizó, etc.


En 2007 –ratificado en el XI Congreso del PL en agosto de 2008- se advirtió la licuación de la situación revolucionaria. Se definió que estaba bajando a prerrevolucionaria, pero nuevamente el reformismo impugnó tal definición. Le parecía exagerada, voluntarista y subjetiva, "izquierdista".


Sin embargo, esa polarización, crisis y división de los partidos, bloques parlamentarios, centrales sindicales y peleas entre el gobierno y grupos monopolistas, y al interior del gobierno, es uno de los argumentos válidos para sostener que existe una situación prerrevolucionaria. Un dicho chino dice "Hay un gran desorden bajo los cielos". Traducido al criollo, podría decirse que entre los de arriba, del gobierno y la oposición, y dentro de cada uno de éstos, hay un despelote bárbaro. Es un dato clave de la situación política.


Por ejemplo, está la diferencia entre el gobierno y la Mesa de Enlace, que llevó a furiosos cortes de centenares de rutas nacionales y provinciales en 2008 y 2009, apuestas destituyentes en 2009 y maniobras mediáticas y electorales para enfrentar a la presidenta en 2010 y 2011.


Verbitsky publicó que Magnetto y Clarín, con la derecha de afuera y de adentro del justicialismo, había alumbrado un plan electoral para que compitieran Scioli-Urtubey por el justicialismo versus Sanz-Michetti por el "Grupo A". Ese plan se frustró por la negativa de Néstor Kirchner y CFK, y luego por la muerte de aquél y el fortalecimiento político de ésta.


En vez de tomar nota de estos ejemplos, quienes niegan o no entienden la situación prerrevolucionaria suelen decir que esos enfrentamientos "por arriba" son viejos, de 2008.


Por otro lado hay que tomar nota de las luchas de la clase trabajadora, como dato objetivo, o sea al margen de quién detenta la dirección en tal o cual huelga. Hasta puede ser que lo haga la burocracia, caso de los 25 días de paro de los petroleros de Santa Cruz, encuadrados sindicalmente en la Federación que preside un aliado de De Narváez. Ese factor negativo en la dirección del movimiento huelguístico incide en sus mayores o menores posibilidades de triunfo, igual que ocurría en Kraft con la incorrecta dirección de la CCC primero y del PTS más tarde sobre la Comisión Interna.


Pero pese a esos detalles, la huelga petrolera actual y la pasada de la alimentación, componen el cuadro prerrevolucionario. Lo mismo con los paros de judiciales, docentes y otros gremios como camioneros que están en el gremio de Hugo Moyano, secretario de la CGT. El alineamiento de éste con la presidenta se empezó a alterar después de la muerte de Kirchner y a fines de 2011 hubo críticas públicas y cruzadas entre Moyano y Cristina.


En el primer trimestre de 2011 la conflictividad laboral bajó un 10 por ciento que en igual lapso de 2010, pero con una marca importante: 189 conflictos con paros, que involucraron a 268.000 huelguistas, según el Ministerio de Trabajo. Luego hubo un aumento de la pelea obrera.


En abril de 2011 hubo 64 conflictos laborales, según Nueva Mayoría que hace el inventario de los mismos (el dato vale, aún con la orientación política derechosa de esa Web de Rosendo Fraga). Ese número es el mayor de los últimos doce meses, lo que estaría indicando una suba de la ola huelguística.


Ese aumento fue detectado por las patronales de la UIA, que por los medios y en la entrevista con la presidenta en el marco del "Diálogo Social", lo criticaron como algo grave y malsano para la economía.


La jefa de Estado se pronunció varias veces contra la conflictividad laboral y criticó a los huelguistas y a los gremios que la promueven. Lo hizo frente al paro de los portuarios de Rosario que pedían un mínimo de 5.000 pesos y lo reiteró en varias oportunidades en Buenos Aires. La última vez en su discurso de José C. Paz, donde amagó con no presentarse a la reelección si esa tendencia no se corregía. Los petroleros, los docentes y los empleados de Aerolíneas serían los "malos de la película", según el injusto reproche presidencial. A la UIA no le tiró tan fuerte de las orejas…


La UIA estuvo de acuerdo con la mandataria y concentró sus golpes en Moyano considerando que alienta los reclamos altos en paritarias. Exageran porque Camioneros firmó para 2011 por el 24 por ciento de aumento, utilizado como un "techo" por las patronales y el Estado.


El odio patronal contra el secretario de la CGT tiene más que ver con el proyecto de ley de su abogado Héctor Recalde, de distribuir un 10 por ciento de las ganancias empresarias. Esta iniciativa legal fue boicoteada por la UIA, que no asistió a la comisión laboral en Diputados. El bloque kirchnerista no le dio una atención preferencial a la iniciativa y la presidenta declaró que le parece mejor que esa distribución se pacte en cada paritaria en vez de ser por ley. Como hizo esta afirmación ante la 17º Conferencia de la UIA, fue ovacionada por la platea monopolista y agrietó aún más su débil vínculo con la CGT. En otras palabras, CFK extendió certificado de defunción al proyecto Recalde.


El debate sobre si hay o no situación prerrevolucionaria grafica cómo se aprecia la realidad del movimiento obrero. Los que niegan aquella situación o la rebajan al máximo, al llamarla "sub-etapa de negociación institucional" sostienen que hay un reflujo de las luchas. De allí que a estas concepciones oportunistas de derecha, el PL las llama "reflujistas".


Ya se puntualizó la cantidad y calidad de los conflictos laborales, y la enorme preocupación que han suscitado en el gobierno y las cámaras patronales. ¿Por qué la presidenta de la Nación y la UIA criticarían tan fuerte a la conflictividad laboral si fuera cierto que las luchas están en reflujo?


Otra forma de cuestionar el movimiento de huelgas es decir que las mismas "son puramente económicas o reivindicativas", y no políticas. Esto es desconocer que en Argentina la divisoria entre ambos ámbitos es una delgada línea roja. Los tercerizados de la línea Roca fueron a cortar las vías para pasar a planta permanente como ferroviarios; las balas de la patota sindical de Pedraza asesinando a Mariano Ferreyra (PO) convirtieron ese reclamo en democrático, de DD HH y en una cuestión política de repercusiones nacionales.


Hace algunos años los pliegos obreros eran más bajos, porque planteaban defender los puestos de trabajo y reincorporar despedidos. Ahora son más avanzados porque exigen convenios laborales con niveles salariales mayores, el fin de los contratados; se denuncia a las ART y se les gana, luego que varios de sus artículos fueran fulminados por fallos judiciales.


Numerosos gremios se sumaron a la Coalición por una Radiodifusión Democrática y se movilizaron cuando se trató la ley de medios audiovisuales y cuando la justicia concedió cautelares a Clarín. Sindicatos y centrales pidieron cambios en el sistema de jubilación y apoyaron el fin de las AFJP. Varios gremios movilizaron en juicios por derechos humanos, como Suteba, CTA y otros en el que condenó a Luis Patti en San Martín. También lo hicieron en las marchas del 24 de marzo en Buenos Aires y otras provincias. A raíz de la muerte de Néstor Kirchner, miles de trabajadores y de gente del pueblo fueron espontáneamente a la Plaza de Mayo, expresándose en política.


La CGT, a cuya conducción solemos criticar, movilizó a medio millón de trabajadores por el 1 de mayo y la CTA de Yasky llenó el Luna Park, saludando las 1.000 paritarias y pidiendo la reelección de CFK. ¿Dónde está el reflujo?


Las denuncias contra Nidera, Pionner, SPC y otras firmas que explotaban trabajo esclavo en el agro produjeron una conmoción política en la clase obrera y la población. Hubo mucho odio contra esa explotación. Ahora, sobre esa base, se aprobará un nuevo Estatuto para los trabajadores rurales, al margen del traidor "Momo" Venegas, de UATRE.


Los métodos de lucha también son avanzados. Hubo asambleas y piquetes como el que hicieron los trabajadores gráficos contra la planta impresora de Clarín, con un correcto contenido político. El diario no salió ese domingo, un hecho inédito. Hubo bloqueos de los docentes de Santa Cruz a petroleras, lo que llevó al gobierno nacional a enviar la Gendarmería para romper los piquetes. Pero esta fuerza de seguridad fue contrabloqueada por miles de vecinos con sus autos en la ruta, para no dejarlos pasar. La AGEPJ de Córdoba, además de luchar por la porcentualidad y el salario, denunció al asesor letrado José Luis Santi, ex agente de la dictadura.


Dirigentes de la CGT como Hugo Moyano y Julio Piumato han expresado que la clase trabajadora no debe servir sólo para ejercer "presión" sino que un trabajador debe llegar a presidente de la Nación. Al margen de los personajes, esa idea es politizada y correcta.


¿De dónde sacan los reflujistas que hay un descenso de las luchas de los trabajadores y que éstas carecen de contenido político?


Esas caracterizaciones caen en el ridículo cuando pontifican que hay una "sub-etapa de Negociación Institucional". Supuestamente "este período se caracteriza por la Negociación Institucional y la lucha legal".


Esa afirmación es totalmente errónea. Como existe una situación prerrevolucionaria caracterizada por los conflictos entre "los de arriba" y una importante lucha reivindicativa y política de "los de abajo", con antecedentes de situación revolucionaria cercana (2001-2004), etc, las distintas clases privilegian las vías de hecho antes que las "legales".


Cuando se dice vías de hecho no se dice vías revolucionarias ni menos aún insurreccionales: simplemente "vías de hecho".


La oligarquía cortó rutas al margen de la ley. Clarín jugó todas sus influencias económicas y logró frenar la aplicación de la ley de medios, de hecho. Los obreros gráficos le pararon una edición dominical al monopolio. Los obreros petroleros de Santa Cruz bloquearon las refinerías pasando por encima del pacto que habían firmado los dirigentes gremiales de su Federación nacional con las patronales petroleras y la presidenta de la Nación a fines de 2010. Los tercerizados del Roca cortaron las vías férreas al margen de las leyes invocadas por el gobierno, la secretaría de Transporte y la UGOFE. Los empleados de Peajes tomaron varias veces las casillas, sin más trámites. Los obreros del Subte abrieron los molinetes para que los usuarios viajen sin pagar. Los estudiantes del Colegio Pellegrini en la Capital tomaron el edificio durante más de dos semanas reclamando la elección de autoridades en forma democrática. Los hermanos Qom, tobas, se vinieron cinco meses a un campamento en la Capital Federal para denunciar los atropellos que sufren; al final cortaron la avenida 9 de julio. Los vecinos de Capital y gran Buenos Aires tomaron terrenos en el Parque Indoamericano y acamparon varios días exigiendo viviendas, hasta que los reprimieron a balazos la Federal y la Metropolitana. ¿Qué ley se cumplió en la ocupación y qué ley se efectivizó en el desalojo? Macri quería penalizar a quienes cortaran calles pero hubo paros y marchas docentes, el campamento Qom, acampes de piqueteros por tema viviendas y por aumentos en el plan Argentina Trabaja, y varias otras manifestaciones sin pedir permiso ni respetar el Código de Faltas. Los Sin Techo de Jujuy hicieron más de cincuenta tomas de tierras, aún luego de haber sido reprimidos por la policía del gobernador kirchnerista Barrionuevo y la patronal genocida del Ingenio Ledesma, al precio de cuatro muertos.


Esta es el país real y no el país virtual, para parafrasear a "678". Hasta la oligarquía y la derecha actúan según esos criterios. Por eso el cardenal Bergoglio, opuesto al matrimonio igualitario, ordenó a las autoridades de colegios católicos llevar sus alumnos al Congreso a ver si podía impedir la votación de esa ley. Los sojeros desmontan sobre todo en Córdoba, Santiago del Estero y Salta a pesar de leyes que lo prohíben. La policía detiene muchas veces por "portación de rostro" a jóvenes pobres bajo la sospecha de que son "delincuentes". Otras veces tiró primero y preguntó después, como en el Parque Indoamericano. Barrios privados y countries ocupan terrenos y calles que no les corresponde, e incluso se cuelgan de la luz, sin tanto papeleo. Los sojeros fumigan a pueblos enteros, a pesar de que en varias ciudades rigen ordenanzas con prohibiciones contra ese envenenamiento. A veces y sobre ciertos productos hay ciertos controles de precios pero las empresas los violan, como las petroleras y alimenticias.


Hay una situación prerrevolucionaria, con auge de luchas y muchos conflictos entre las clases y capas sociales, donde los sectores en pugna acumulan fuerzas propias y aliados, y proceden de hecho. Esta es la caracterización del PL y es correcta.


El movimiento de desocupados disminuyó mucho su representatividad y acciones de masas. Influyó que muchos desempleados (5 millones según el gobierno) se incorporaron a un trabajo, lo que fue positivo. Está el límite de que la mayoría de esos nuevos puestos son de bajos salarios y alta informalidad. El empleo de las cooperativas del plan "Argentina Trabaja" es precario y es hora de terminar con el asistencialismo, para conseguir empleo decente y bien pago.


También fue determinante para la declinación del movimiento piquetero, desde otro ángulo, la dirección reaccionaria del PO, el MST, Castells, la CCC, etc. Las protestas piqueteras que faltan en las estadísticas fueron colmadas por los paros de los trabajadores ocupados. La situación prerrevolucionaria siguió contando con una buena base de reclamos de trabajadores.


Un fenómeno negativo fue la división de la CTA entre el sector afín a De Genaro y Proyecto Sur, encabezado por Pablo Micheli, y el de Hugo Yasky, que tiene una mejor postura político-gremial. Esto último es visible en términos de unidad y lucha con el gobierno, y defensa de banderas democráticas y antiimperialistas desde el conflicto con los sojeros en 2008 y la ley de medios. Los compañeros de las ABC, con una línea gremial de sindicalismo de base, combativo, clasista y antiimperialista, son parte de la CTA de Yasky.


La división de la CTA, negativa, tuvo mucho de inevitable por el clima de polarización propia de la situación prerrevolucionaria. Era un final anunciado. El PL lo supo al asistir algunos camaradas al último congreso de la entidad en Embalse de Río Tercero. Allí la superficie indicaba una falsa calma con casi todas las votaciones por unanimidad. Por abajo se venía la tormenta…


Aún con las mejoras habidas, hay 1.350.000 desempleados absolutos, según la estadística del INDEC proyectada a los 40 millones de habitantes, y otros 1.500.000 millones de subocupados con la misma proyección ("Problemas de empleo en Argentina", LA ARENA 22/5/2011, en base a datos de INDEC y cables de las agencias Télam y NA).


Esos 3 millones de desocupados y subocupados, y un 34 por ciento de trabajo informal, con precarización en el sector privado y aún en el Estado, más los numerosos casos de trabajo esclavo en zonas rurales y en la industria textil, de trabajo infantil incluso, son un factor objetivo a favor de las luchas.


Hay que tener en cuenta también, como lo señalan las compañeras de los frentes barriales, que la Asignación Universal por Hijo no es suficiente en su monto y cubre hasta el quinto hijo, cuando hay madres que tienen 7 o más. Además la AUH no es compatible con cobrar otros planes o pensiones. Esas compañeras también subrayan la alarmante situación de los hospitales públicos en la provincia de Buenos Aires y aún Capital, con enfermeras y médicos mal pagos, en número insuficiente, sin gas en el Borda, etc. Tal panorama es similar en otras provincias: en Córdoba el paro de médicos y enfermeras duró ocho semanas. Y han afirmado que lo seguirán en febrero de 2012.


En esa situación material y objetiva abrevan los conflictos laborales y sociales, parte esencial de la situación prerrevolucionaria, al margen de las conducciones sindicales, en su mayoría burocráticas.


Los reclamos por tierras y de una política de soberanía alimentaria, en contra de los desalojos de campesinos pobres, han potenciado a los movimientos campesinos en los últimos años. Hay ocupaciones de tierras de campesinos, resistencia a ser desalojados de sus tierras, corte de alambrados puestos por los sojeros con títulos falsos, etc.


La realidad de los pueblos originarios y campesinos es muy dura, sobre todo en provincias como Salta, con los gobiernos de Juan Carlos Romero, que hizo tantas concesiones a los sojeros. Salta Forestal entregó 300.000 hectáreas al grupo de Olmedo, cuyo hijo Alfredo es diputado y en 2011 fue candidato a gobernador apoyado por el PRO de Macri pese a estar denunciado de explotar trabajo esclavo en olivares de La Rioja.


El kirchnerista Urtubey, que fue reelecto, no es muy diferente a Romero, en eso de permitir que los sojeros sigan desmontando, expulsando comunidades indígenas de sus propiedades ancestrales y condenando a morir de hambre a muchos de sus hijos. Todo sea por la soja: hay una municipalidad cerca de Tartagal cuyo emblema es una hoja de soja…


Esos choques de intereses contrapuestos entre sojeros y pueblos originarios y movimientos campesinos se cobraron las vidas de Roberto López en Formosa y Cristian Ferreyra en Santiago del Estero. Son dos provincias con mandatarios kirchneristas, como Insfrán y Zamora, respectivamente.


Los estudiantes secundarios tomaron en 2010 decenas de colegios en la Capital Federal, por mejores condiciones edilicias y mayor presupuesto. Las tomas se expandieron a Buenos Aires, Córdoba y otras provincias, con gran protagonismo de los jóvenes, de potencialidad revolucionaria.


Entre los universitarios no hubo tanta movilización, resultado del movimiento de pinzas que los lastima: una aprieta con Franja Morada y la otra con los troscos y el PCR. Para revertir esa situación este XII Congreso llama a los estudiantes a instalar el TUPAC en varias facultades, terciarios y universidades para hacer un serio trabajo de masas y sobre el activo.


Un movimiento que hizo un gran aporte a la situación prerrevolucionaria es el de los Derechos Humanos. A diferencia de Uruguay donde en primera instancia había fracasado en Diputados la iniciativa legal contra la impunidad y luego, agónicamente, se abrió un curso positivo para la justicia, en nuestro país se mantiene la política de Memoria, Verdad y Justicia. Acaba de condenarse a 8 militares genocidas por la masacre de Margarita Belén en Chaco y antes a Luis Patti y otros represores en San Martín. Llegaron a término los primeros juicios de El Vesubio y la ESMA, donde también hubo duras condenas, lo que es importante para la sociedad y el PL, pues muchos de sus camaradas desaparecieron en esos dos campos de exterminio. Así suman -hasta finales de 2011- 269 represores condenados por la justicia. Es una gran victoria democrática y un ejemplo para Latinoamérica.


En el último 24 de marzo hubo la mayor cantidad de personas movilizadas en la conmemoración crítica del inicio de la dictadura militar-cívica y para la reivindicación de los 30.000 desaparecidos. Este movimiento fue cimentado por muchas acciones en años anteriores, entre ellos los escraches de HIJOS. Hoy se está en un nivel superior, aportando al alza de las luchas y la situación prerrevolucionaria.


Un elemento positivo es que últimamente vienen "cobrando" también los socios civiles de la dictadura, como los dueños de Clarín y La Nación por la causa Papel Prensa y por el ADN de los hijos irregularmente adoptados por Ernestina de Noble. Han sido sancionados los camaristas mendocinos Miret y Romano, el juez riojano Catalán y destituido el asesor letrado de Córdoba, Santi, ex agente de inteligencia del Destacamento 141 según la fundada denuncia del Gremio Judicial, AGEPJ, y su secretaria Irina Santesteban.


En este punto de DD HH hay que reconocer que el gobierno nacional ha puesto lo suyo para que así sea, desde agosto de 2003 cuando Kirchner impulsó la anulación de las dos leyes de la impunidad (no así los indultos menemistas). En este plano se nota la condición derechista del gobernador Scioli, porque los compañeros bonaerenses apuntan que es deplorable la situación de derechos humanos en ese distrito. En particular son un infierno las cárceles de esa provincia, que dieron motivos a la crítica nacional e internacional de organismos de derechos humanos.


La asignatura pendiente en DD HH es cortar la continuidad de muchos crímenes de "gatillo fácil" policial y de represiones policiales con anuencia de los gobiernos provinciales y el nacional, según se ve en los casos citados. La depuración y democratización de las fuerzas policiales ha sido superficial y allá están las consecuencias.


Otro asunto de mucha trascendencia fueron las multitudinarias movilizaciones por el Bicentenario, en mayo de 2010. Esas expresiones políticas y culturales fueron alentadas por el gobierno y tuvieron una masiva y espontánea concurrencia, sobre todo en la Capital Federal. Fueron de un impacto fenomenal en la sociedad y también en Latinoamérica. Varios presidentes de la región estuvieron presentes, como Chávez, Correa, Evo Morales y el vice cubano, Esteban Lazo. El cuadro de Ernesto Che Guevara, al lado de otros líderes populares en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, fue uno de los símbolos del acontecimiento.


Esto tuvo el acompañamiento de la espectacular producción artística del grupo Fuerza Bruta, la música popular, los stands de Madres de Plaza de Mayo y Abuelas, etc.


Ese contenido popular y latinoamericano subraya un aspecto ya aludido en este documento: hay un sensible avance de la conciencia política del pueblo. Millones de argentinos ahora conocen las trapisondas y mentiras de Clarín, apoyan la ley de medios, toman postura contra el imperialismo yanqui, simpatizan con Cuba, Unasur y CELAC, tienen otra lectura de nuestra historia, diferente de la mentalidad colonizadora y neoliberal de la historia oficial. Hay muchos argentinos que critican a la oligarquía y el imperialismo (una denuncia que hasta hace pocos años era patrimonio de la izquierda revolucionaria y parte del nacionalismo popular, pues el resto lo consideraba un descuelgue o un anacronismo).


El grupo de intelectuales progresistas de Carta Abierta, aún con sus limitaciones políticas e ideológicas, ha jugado un papel positivo. Y se abrió un debate interesante con otros intelectuales "orgánicos" de las clases dominantes, como Beatriz Sarlo. Los temas de la cultura y la historia están puestos sobre el tapete, con una áspera confrontación política.


Esos avances de la conciencia popular son una consecuencia, y a la vez un síntoma, de que existe una situación prerrevolucionaria y no hay ningún reflujo. Uno de los productos positivos es la emergencia de la juventud kirchnerista. Esto venía de antes pero maduró al calor de las medidas positivas de Cristina Fernández y la muerte de Kirchner. Crecieron La Cámpora, La Jauretche, la Juventud Descamisados, la Juventud del Movimiento Evita y otros agrupamientos juveniles.


Algunos dirigentes de estas agrupaciones han sido promovidos por la presidenta a funciones en el Estado, lo que ha reforzado el crecimiento de aquéllas en Aerolíneas, Anses, secretarías de gobierno, bloques de legisladores, medios de comunicación, etc.


El PL valora como positivo ese mayor despliegue juvenil en las movilizaciones populares y al interior del Frente para la Victoria y el gobierno. Que Juan Cabandié fuera primer candidato a legislador en la Capital, por caso, fue un buen dato, igual que Mariano Recalde sea el titular de Aerolíneas y que Axel Kicillof el director estatal de Siderar y luego viceministro de Economía.


A su vez, creemos que "no todo lo que reluce es oro". Con estas corrientes juveniles kirchneristas hay similares polémicas que con los adultos del PJ y el FPV, por caso sobre la valoración de Scioli o el acuerdo que el gobierno K hizo con De la Sota en Córdoba y Soria en Río Negro, o su apoyo a Moyano y una CGT burocrática a la que elogiaban como la "columna vertebral" del gobierno hasta que se produjo el cortocircuito con la Casa Rosada.


O sea que la valoración del PL sobre el fenómeno de la corriente juvenil kirchnerista no incurre en el oportunismo. Por ejemplo, así como destaca a Cabandié, dice que fue muy erróneo haber declarado a la revista El Sur: "hasta 2003 el movimiento de derechos humanos era testimonial". Falso. En marzo de 1996 ese movimiento había protagonizado tales manifestaciones que conmovió al fiscal español Carlos Castresana, quien pidió abrir juicios contra el terrorismo de Estado en Argentina, demanda que fue aceptada por el juez Baltasar Garzón. ¿De dónde sacó el joven legislador que hasta 2003 el movimiento era "testimonial"?


En síntesis, el XII Congreso ratifica el punto de vista de calificar la situación actual como prerrevolucionaria. Esto preanuncia que Argentina marcha hacia grandes confrontaciones políticas en un futuro no muy lejano. La oligarquía y el imperialismo tratarán de recuperar sus posiciones por las buenas o las malas. Los represores condenados buscarán su revancha. La derecha política y mediática querrá desestabilizar a Cristina Fernández. La crisis internacional seguirá afectando al imperialismo y éste buscará transferirla a países latinoamericanos. Para la titular del FMI, Christine Lagarde, la situación de la economía mundial es gravísima y para la jefa de gobierno germano, Angela Merkel, en 2012 la crisis será más grave que en 2011. Los trabajadores, tonificados por varios logros, no querrán retroceder y apoyarán proyectos avanzados como el de Recalde sobre ganancias aunque haya sido desechado por el gobierno. La crisis mundial incentivará debates sobre si el Estado debe tomar "rentas importantes", como declaró el ex viceministro de Economía Roberto Feletti, actual diputado a cargo de la Comisión de Presupuesto, o si hay que volver a pactar con la UIA y los monopolios, como viene siendo la línea de Boudou y Cristina Fernández.


Como si todo el recalentamiento de esas contradicciones no fuera suficiente, en los últimos tiempos se tensó la contradicción Nación-Imperialismo con la cuestión de Malvinas. El PL ratifica que esas islas son argentinas y que los piratas británicos no las van a devolver con la actual política de meras "presiones" y documentos declarativos. Hay que adoptar medidas económicas contra los monopolios británicos y poner como hipótesis de conflicto a Malvinas en el estudio y planeamiento militar argentino y de la Unasur.


La teoría marxista-leninista ha dejado en claro hace mucho tiempo que calificar a una situación como "prerrevolucionaria" no implica de ninguna manera creer que se está en los umbrales de una revolución. Después de una situación "pre" puede volverse hacia atrás, con reflujo y derrota popular, o bien puede profundizarse hacia una situación revolucionaria. Pero aún cuando suceda esto último, tampoco eso significaría revolución social: ya hubo en Argentina situaciones revolucionarias en 1969 y 2001 y no se produjo ninguna revolución. En el primer caso hubo golpe de Estado y contrarrevolución, y en el segundo fue declinando hasta bajar un cambio, hacia una situación "pre". (NOTA 10)


La ventaja de definir correctamente la etapa es que presenta más claramente las tareas y objetivos de la misma, para jugar un rol de vanguardia. No reconocer la situación prerrevolucionaria, que es el error de la mayoría de las organizaciones políticas que dicen ser de izquierda y también de los kirchneristas, lleva a desdibujar las tareas antiimperialistas y antimonopolistas. Las considera utópicas por no decir imposibles. No se podría pensar en la reestatización del petróleo ni en la posibilidad de crear un movimiento obrero combativo ni en que sea posible fundar un frente o movimiento popular como MAP.


Para los que niegan la situación "pre", con participar en las elecciones es suficiente; en unos casos alrededor de Cristina Fernández y en otros, de la izquierda trosca, detrás de Vilma Ripoll y Jorge Altamira (el que brindó con champagne con el acusado de genocida Chiche Gelblung), más el PCR y Libres del Sur operando para Solanas, Binner, Stolbizer y De Genaro.


No sólo hay una diferencia de objetivos y tareas con las propuestas reformistas que niegan la etapa prerrevolucionaria. Hay además una diferencia fundamental en los tiempos y estilos. Esta no es época para andar a paso cansino y errático: hay que apurar la marcha, con los objetivos bien claros. El tiempo y la velocidad son también un asunto político. Hay que hacer muchas cosas, rápido y bien. Así debe ser el método adecuado a la situación actual.


Ya advirtió Lenin que en una situación revolucionaria hay días que equivalen a años, por el enorme aprendizaje de la clase obrera y la cantidad de acontecimientos que se producen, uno tras otro. Y que hay años que parecen días, en el sentido de que pasa poco y nada.


En una situación prerrevolucionaria, que aún no es revolucionaria, hay que adecuar políticas, objetivos y métodos paulatinamente en la dirección esclarecida por el gran dirigente soviético.


5.- LA POLÍTICA Y TAREAS DEL PARTIDO DE LA LIBERACIÓN.


La política del PL consiste básicamente en defender los derechos y reivindicaciones inmediatas y mediatas de la clase trabajadora y el pueblo argentino, enfrentando a los monopolios, el imperialismo –sobre todo el yanqui, la oligarquía y la derecha reaccionaria política, mediática, militar, cultural, etc.


Se apunta a que la actual situación prerrevolucionaria se convierta en revolucionaria, para que los sectores obreros, populares, democráticos y antiimperialistas puedan poner otra vez en cuestión el poder económico y político.


¿Acaso eso supone algún intento de derribar al gobierno de Cristina Fernández? No. De ninguna manera. Se propone avanzar con todos los logros y medidas positivas de ese gobierno, para profundizarlas y hacer lo que no se hizo, además de rectificar lo que se hizo mal. Allí hay una diferencia importante con el gobierno y los kirchneristas, incluido el PC Congreso Extraordinario (PCCE), quienes hacen la apología de lo realizado y consideran que más no se podía hacer.


Y también hay una diferencia con Sabbatella, Heller y el PC, que se limitan a pedir al kirchnerismo que complete lo bueno. No es así. Se hicieron muchas cosas buenas, sobre todo desde 2008 en adelante. Pero también se hicieron otras a medias o menos que medias, por ejemplo en redistribución del ingreso, cuando hay más del 20 por ciento de pobres, o en relación al empleo, con casi 3 millones de desocupados y subocupados y 34 por ciento de precarización.


Pero además hay otras cosas que se hicieron mal, como pagar la deuda externa, no revisar las privatizaciones menemistas, mandar las tropas a Haití, apoyarse solo a la CGT de Moyano, no dar personería a la CTA, mantener luchadores presos como Karina Germano (La Galle) y Roberto Martino (luego liberado), confluir con la política yanqui respecto a Irán y la ley antiterrorista.


Entonces, la táctica correcta es profundizar lo bueno realizado, pero también hacer lo que no se hizo, que es bastante al cabo de ocho años, y para rectificar lo que se hizo mal, que también es mucho.


Ojalá en esas tareas pendientes se pueda contar con un rol positivo del gobierno nacional o al menos de las corrientes más progresistas del mismo como Agustín Rossi, Luis D´Elía que ahora ha vuelto a la CTA, Héctor Recalde, La Cámpora, los programas de TV positivos como 678, etc. Está claro que con Scioli, Pichetto, Urtubey, Gioja, Moyano, Boudou, De la Sota, etc, para citar sólo algunos políticos del oficialismo, no se puede ir ni a la esquina.


El PL no se hace ninguna ilusión en aquéllos y los denuncia públicamente; lo mismo sostuvo en su Congreso anterior respecto a Scioli y Martín Redrado, calificados como proyanquis. Y no estaba equivocado.


Avanzar en la situación prerrevolucionaria significa ante todo defender las reivindicaciones del pueblo trabajador. Esta resolución no entrará en los detalles; para eso están LIBERACIÓN, los boletines de las ABC, TUPAC, los volantes, las intervenciones de los camaradas en las asambleas y reuniones.


Entre esas banderas irrenunciables están la lucha por un salario digno; por el 82 por ciento móvil para los jubilados, con fuentes de financiamiento genuino; por mejores condiciones de trabajo; para que no haya más trabajo en negro, trabajo esclavo ni explotación infantil; por la supresión del impuesto a las ganancias sobre los salarios de los trabajadores; por la aplicación de la ley que protege a las empresas recuperadas por los trabajadores; por el fin de las infames Aseguradores de Riesgos del Trabajo (ART) y una nueva ley que proteja a los laburantes y no a la UIA; por la distribución de ganancias con el proyecto Recalde; por el control estatal y popular de precios a los 200 monopolios formadores, sobre todo en la alimentación; en contra de la remarcación de precios, el desabastecimiento y la inflación; por la democracia sindical y la personería de la CTA conducida por Yasky, en contra de la burocracia sindical y el sindicalismo-empresario; por más controles y más sanciones a las empresas que evaden y violan las leyes laborales; por la recuperación de los servicios públicos que fueron privatizados (trenes, Subte, agua, energía, distribución de gas, rutas nacionales, etc); por una nueva YPF con el petróleo estatizado; por la recuperación de la ex SOMISA de manos del pulpo Techint; por la revitalización del sistema ferroviario y un tren para todos, que una al país y baje el índice de muertos en accidentes en rutas; por más presupuesto para Educación y mejores sueldos a los docentes; por una educación pública, gratuita, laica y de calidad; basta de convenios de las Universidades públicas y Conicet con las grandes empresas privadas; por una reforma impositiva que grave más a las mayores fortunas, grandes empresas y bancos, y le saque menos a la gente común y el consumo; por un plan masivo, barato y transparente de construcción de viviendas populares; por la defensa de la salud pública con más presupuesto y mejores ingresos para médicos y enfermeras; por el cese de la sojización y a favor de mayores impuestos a los sojeros y exportadores; basta de fumigar y envenenar a los pueblos con agro tóxicos; por los derechos laborales de los obreros rurales; por el derecho a la tierra de aquéllos, de los pueblos originarios y los campesinos pobres y minifundistas; por la recuperación de la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes; por el quite de las personerías de la Sociedad Rural y CRA por ser responsables de los lock out agropecuarios; por la defensa del medio ambiente y el cese de la minería contaminante a cielo abierto: Fuera la Barrick Gold y la Osisko; por la aprobación de la ley Heller para el crédito federal; por la libertad de los presos políticos y el desprocesamiento de los miles de luchadores populares; por el juicio y castigo a los represores militares y sus socios y cómplices civiles; contra el "gatillo fácil" policial como el que causó tres muertes en el Parque Indoamericano y en tantos otros lugares; juicio y castigo por la desaparición de Julio López y Luciano Arruga; Perpetua a José Pedraza y demás asesinos de Mariano Ferreyra; por la plena vigencia de la ley de medios de la democracia obstaculizada por el monopolio Clarín; por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito reclamado hace muchísimos años por los movimientos feministas y otras organizaciones sociales, cuya carencia afecta en mayor medida a las mujeres pobres; Nueva Ley de Educación Superior Democrática y Antimonopólica; por la completa separación de la Iglesia y el Estado; por la democratización de la AFA y la salida del "padrino" Julio Grondona; por el juicio y castigo a Carlos Menem: que sea dado de baja en el Senado y devuelva todo lo que robó; por el regreso de los 600 efectivos militares argentinos de la Minustah que ocupan Haití desde 2004; por una suspensión de pagos de la deuda externa hasta que una auditoría del Estado determine qué parte es legal y cuál no; por el estudio de la experiencia boliviana de elegir los tribunales superiores de justicia por sufragio universal y directo de la población; por la ruptura con el FMI y Banco Mundial; por la soberanía argentina en Malvinas comenzando por medidas firmes contra las inversiones británicas en nuestro país y recreando una hipótesis de conflicto en torno a las islas; basta de participar de los Operativos Unitas y Panamax con los imperialistas; contra el bloqueo yanqui a Cuba; plena participación en Unasur y CELAC y una inmediata salida de Argentina del "Grupo de los 20", ingreso de Argentina al ALBA.


De la sola lectura de ese conjunto de ideas con sentido práctico surge que hay asuntos donde se puede coincidir con el gobierno nacional, como los juicios por derechos humanos. Hay otros en que resulta imposible, como en su búsqueda de acuerdos con las entidades de los monopolios como la UIA y hasta la Mesa de Enlace en los Proyectos Estratégicos de la Industria y del Agro, anunciados en Tecnópolis. Tampoco se puede apoyar su proyecto de invertir 2.300 millones de pesos en el concesionado ramal ferroviario del Belgrano Cargas y volver a concesionarlo a los monopolios Roggio y Emepa, y sumar de nuevos socios a Ledesma, Dreyfuss, Cargill, Bunge, El Tabacal y Aceitera General Deheza.


También criticamos que en vez de reestatizar los Subtes de la ciudad de Buenos Aires, sacándolos de la órbita de los privados de Roggio-Metrovías, la presidenta decidiera "trasladarlos" al gobierno derechista de Macri, que reforzará el rol de los privados y comenzó por concederles un aumentazo en la tarifa. Luego seguirán más ataques a las conquistas de los trabajadores del Subte agremiados en AGTSYP.


Cada uno de estos puntos programáticos tiene que ser tomado con mucha fuerza por los camaradas en sus lugares de trabajo, estudio y vivienda. La idea es movilizar a las masas por su aplicación, venciendo los obstáculos que van a interponerse. Hay que llevar estas banderas a las bases, estableciendo una relación en vivo y en directo con éstas; agitar, esclarecer, organizar y movilizar por ese pliego de reivindicaciones que en la vida terminarán siendo más ricas y más diversas que las enunciadas aquí. Ese enriquecimiento será fruto del método que Mao Tsé tung llamó "de las masas a las masas", o sea recoger allí el material básico con el trabajo militante, procesarlo en organismos partidarios y volver al pueblo para llamarlo a ponerse en marcha por eso que surgió de su seno.


Garantizando que el PL llegue sin intermediarios al pueblo como algo decisivo y estratégico, inmediatamente se plantea la cuestión de las alianzas. Está bien que así sea. No se trata de "cortarse solos" y menos de pretender llevar adelante en soledad semejante campaña. Hay que sumar aliados y organizar a todos los sectores y agrupaciones que tengan puntos en común para pechar hacia un mismo norte.


¿Con quiénes unirse? Se lo puntualizó en 2010 cuando el PL habló de los posibles aliados para un frente electoral y se lo reitera aquí respecto a ese programa concreto de movilización, que es orientativo y no taxativo.


Los aliados deben buscarse en primer término entre los obreros de avanzada, el activismo estudiantil y barrial, los luchadores de derechos humanos, de los movimientos campesinos, etc. O sea la vanguardia natural.


En segundo término hay que encontrar los aliados en las fuerzas políticas y sociales con los que hay más afinidad, a saber: partidos como el PSOL, EDE, PC y sectores independientes de izquierda y centroizquierda; sectores gremiales como el de Yasky de la CTA, el nuevo sindicato del Subte, los delegados gráficos que bloquearon a Clarín, ABC y las agrupaciones combativas; el MOCASE, MOCAFOR y otros movimientos campesinos; TUPAC y otras agrupaciones universitarias antiimperialistas; los campesinos e indígenas y sectores del cooperativismo; organismos de derechos humanos como HIJOS, Abuelas, Madres Línea Fundadora, Madres, Familiares, Comisión de Homenaje a los Desaparecidos, Gremial de Abogados, Liga y Servicio de Paz y Justicia, junto con personalidades como Pablo Llonto, Osvaldo Bayer y Adolfo Pérez Esquivel; el MPR Quebracho, el FPDS, agrupaciones kirchneristas como la Cámpora, la Jauretche, la Martín Fierro, Corriente Peronista-JP Descamisados, Juventud Sindical, Juventud del Evita, MILES de D´Elía, el FPV de Daniel Filmus, Gabriel Mariotto, Edgardo Depetri y el Frente Transversal, el Movimiento Evita, PC Congreso Extraordinario; los movimientos culturales del Bicentenario como Fuerza Bruta, Carta Abierta, Cine Insurgente, historiadores como Felipe Pigna, artistas y músicos populares como Raly Barrionuevo; el sector más politizado de las asambleas ciudadanas enfrentadas a la minería contaminante; Víctor Hugo Morales y algunos periodistas más rescatables de 678, los de Miradas al Sur, Canal 7, Duro de Domar, Radio Nacional y los medios democráticos enfrentados con Adepa y la SIP; los militares democráticos del Cemida y otros oficiales patrióticos en actividad; los jueces y fiscales más sensibles a las demandas populares, los derechos humanos y opuestos a la baja de la edad de imputabilidad de los menores y la "mano dura" policial, etc.


Con algunos de estos posibles aliados hay más puntos de acuerdo y con otros menos, pero hay que hacer un esfuerzo sistemático por unir a la mayor parte para iniciar la movilización de masas con posibilidades de éxito. Las alianzas apuntan a ese objetivo. No son para perder tiempo entre cuatro paredes y en extensas reuniones. Deben servir para la movilización de masas y en ningún caso aceptar condiciones de "licuación" de las propuestas de clase e independientes del PL. Cada quien mantiene su autonomía y sus criterios. Esta es la concepción frentista de los marxistas, sin hacer seguidismos ni aceptar hegemonismos.


Sin despreciar ninguna posibilidad de unidad así sea por uno o dos puntos concretos, el PL se esfuerza por avanzar hacia acuerdos más de fondo en torno a la lucha antiimperialista contra los yanquis. Este XII Congreso Nacional ratifica su llamado a que fuerzas y sectores afines confluyan en un Movimiento Antiimperialista Popular y por la Paz mundial como una herramienta política imprescindible de la etapa.


Para ello hay que tomar con fuerza y creatividad el programa base o inmediato; el planteado más arriba por el PL es un aporte sujeto a todas las modificaciones que sean necesarias.


Pero no puede quedarse en esas propuestas del corto plazo. Es que la situación política ya es inestable y prerrevolucionaria, y va a evolucionar hacia mayores pulseadas y choques entre las clases y capas sociales.


Habrá nuevas crisis entre el gobierno y la oposición derechosa, más conflictos entre la clase obrera y los monopolios, más diferencias entre el pueblo y el gobierno kirchnerista, que viene girando ostensiblemente a la derecha; más pugnas al interior de quienes apoyan o participan del gobierno, por ejemplo entre éste y la CGT de Moyano; más resistencia, incluso violenta, de los genocidas contra las condenas de la justicia, más oposición de Clarín a la ley de medios audiovisuales, más sabotaje de los monopolios y cerealeras a los intentos del gobierno por recaudar y controlar la evasión, más contradicciones entre Argentina y las potencias imperialistas, más búsqueda de EE UU por imponer sus políticas de dependencia, más peleas interimperialistas en el mundo y Argentina al compás de la crisis internacional.


Por eso la construcción de un Frente Antiimperialista está a la orden del día. Y hace falta un programa de profundos cambios que vaya más allá del programa inmediato o mínimo. Por ejemplo, está bien reclamar la aprobación en 2012 de la ley Heller de crédito federal, anulando la vieja ley de bancos de la dictadura pero con eso no alcanzará y hay que ir hacia la estatización de la banca. (NOTA 11)


Otros ejemplos. La AFIP de Ricardo Echegaray multó a la cerealera Bunge pero eso hay que profundizarlo con la estatización del comercio exterior. La Anses metió dos directores estatales en Siderar, pero no debe resignarse a la privatización escandalosa de Somisa para Techint. La resolución 125 sobre la soja estuvo bien, pero ese primer paso –frustrado en el Congreso- debe ser continuado con medidas de reforma agraria contra el latifundio, la sojización y los pooles de siembra. Las trabas y cautelares que ha logrado Clarín en Tribunales, ponen de resalto que un proceso democrático debe llegar hasta el hueso de la justicia pro-monopolios (desde octubre de 2009 ese contubernio tiene virtualmente secuestrada la ley de medios de la democracia, en particular el artículo 161 que obliga a desprenderse de las licencias en exceso).


En política internacional hay simpatía por la Unasur, pero allí también revistan los gobiernos de derecha de Santos y Piñera. Por eso Argentina debería permanecer en Unasur pero al mismo tiempo virar hacia la izquierda y sumarse a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) junto a Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas.


Tanto el programa inmediato como el más general son parte de la lucha del pueblo argentino en esta etapa de la revolución nacional, antiimperialista, democrática y popular. Si la clase obrera y la izquierda revolucionaria participan activamente y disputan la dirección de la etapa, la misma puede triunfar e ir en dirección al socialismo. Opuesto por el vértice a todas las fuerzas burguesas, reaccionarias y socialdemócratas que en estas décadas se han solazado denigrando al socialismo, el PL mantiene su convicción de que es, con todos sus límites, la mejor sociedad inventada por la lucha de la humanidad.


Y es una opinión basada en lo extraordinario que los soviéticos hicieron en más de siete décadas, y en lo que vienen realizando los chinos y cubanos desde 1949 y 1959 respectivamente hasta la actualidad.


Cuba está en nuestra Patria Grande. Sólo el socialismo pudo sacar esa semicolonia y garito yanqui de la cruda dependencia y convertirla en un país con una cultura avanzada. Su pueblo goza de grandes conquistas sociales y tiene un alto nivel cultural a pesar del brutal bloqueo del imperio a sólo 90 millas de sus costas. Su sistema político es plenamente democrático, mucho más democrático que el de todos sus críticos capitalistas y el imperio.


El PL no comulga con el ideal de un capitalismo "fifty-fifty" que plantea como modelo ideal la presidenta Cristina Fernández. Lucha por una solución antiimperialista, obrera y popular, en camino ininterrumpido hacia el socialismo con las peculiaridades argentinas. Tiene muy presente la advertencia del amauta (maestro) peruano José Carlos Mariátegui, de que el socialismo debe ser creación heroica y no calco ni copia. Quiere eso y no un capitalismo supuestamente productivo e inclusivo, porque esto último es la cuadratura del círculo: un imposible. El capitalismo es necesariamente plusvalía, explotación, miseria, crisis, polarización, injusticia, ejército industrial de reserva, valorización financiera, desarrollo desigual, dependencia y crisis permanentes. El imperialismo suma la explotación de otros pueblos y las guerras de conquista.


6.- PARTIDO DE VANGUARDIA QUE NECESITA EL PUEBLO TRABAJADOR.


La lucha por las reivindicaciones urgentes del pueblo trabajador y su continuidad en busca de una solución obrera, popular y antiimperialista, demandan el fortalecimiento del PL y la unidad de los revolucionarios. Esta última debe ser la alianza básica de un frente o movimiento antiimperialista mayor. En nuestro país y sin excluir a otras corrientes, las fuerzas revolucionarias tienen básicamente un doble origen: la izquierda marxista-leninista y el nacionalismo popular que anida en lo mejor del peronismo.


El PL saluda toda aparición y fortalecimiento de las fuerzas de esas dos vertientes y de otras que puedan acercarse a ese cauce viniendo de orígenes diferentes. La unidad de los revolucionarios es una necesidad extrema, luego de la gran derrota de 1976 que devastó a las organizaciones populares y sembró derrotismo, oportunismo de derecha y hasta liquidacionismo entre los que sobrevivieron a esa catástrofe (nuestra "Nakba" o Catástrofe de los palestinos) y las nuevas generaciones.


No es fácil empeñarse en posiciones revolucionarias en la Argentina. La dilución de la situación revolucionaria abierta en 2001 derivó en que partes mayoritarias del pueblo tuvieron de más en más confianza en el kirchnerismo y el gobierno nacional. No se orientan entonces en un sentido revolucionario.


Al tomar medidas de control en las empresas prepagas de medicina, la presidenta afirmó: "El 80 por ciento de afiliados a prepagas está en cinco empresas, no nos parece mal, pero estamos hablando de la necesidad de regular a un sector tan importante y que tiene mayor nivel de queja que las obras sociales". Al PL sí le parece mal que cinco empresas privadas detenten el 80 por ciento de los afiliados en medicina; más aún, cree en un sistema de salud pública articulado con las obras sociales sindicales (dejando preso a delincuentes como Juan J. Zanola), sin empresas de medicina privada.


Por otro lado, en ámbitos del activismo obrero y juvenil, lamentablemente se critica esa política kirchnerista desde el punto de vista trotskista, que es básicamente contrarrevolucionario. Eso se comprobó durante la crisis con los sojeros en 2008 y 2009. El MST, IS y otros troscos fueron furgón de cola de la Sociedad Rural. Igual hizo el PCR, que caracterizó ese lock out oligárquico como una "rebelión agraria" símil del Cordobazo que en 1969 había protagonizado la heroica clase obrera. (NOTA 12)


Otros trotskistas tanto o más oportunistas -como el PO y el PTS- dijeron que Cristina Fernández y la Sociedad Rural eran lo mismo y se borraron de la movilización contra la oligarquía. Junto al PCR y MST, el grupo PRML defendió al "chacarero De Angeli" y llevó su solidaridad a la Mesa de Enlace y la FAA cuando les "pintaron los dedos" a algunos oligarcas por hacer un "piquete de la abundancia" en la localidad de San Pedro, Buenos Aires. ¡Qué forros!


Las batallas que se vienen contra la oligarquía y el imperialismo necesitan de la movilización popular pero también de una buena dirección política. ¿Acaso Scioli y el Consejo Nacional del Partido Justicialista con Urtubey y el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, uno de los responsables del crimen del qom Roberto López, pueden jugar ese papel? De ninguna manera.


El Partido de la Liberación no es aún el partido de la clase obrera. No lo es porque no tiene un desarrollo importante a nivel nacional. Le falta un mayor arraigo en la clase trabajadora, la juventud, la intelectualidad, el campesinado y otros sectores populares, donde es escasamente conocido.


En los últimos años, de desinfle de la situación revolucionaria, el PL tuvo deserciones de algunos militantes ganados por concepciones pequeño-burguesas y burguesas. Algunos fueron cooptados por el kirchnerismo y otros recalaron en la centro-izquierda de Nuevo Encuentro, EDE-PSOL, la izquierda reformista del PC, la Juventud Sindical de Facundo Moyano, el PCCE pro-kirchnerista o se fueron a su casa. Algunos conservaron buenas relaciones con nosotros y otros actúan como desertores y críticos de su propio pasado.


Este XII Congreso aprecia la llegada a la organización de valiosos camaradas, muchos de ellos jóvenes, con los que las tareas planteadas pueden llevarse a cabo. Desde el punto de vista político e ideológico, ésta se ha fortalecido al depurarse de los elementos pequeño-burgueses citados. La línea política es excelente y ha salido airosa de la prueba de la práctica. Ver a diputados de las fuerzas adonde fueron esos ex militantes, casos del EDE-PSOL-Nuevo Encuentro-PC-PCCE, votar y/o apoyar la ley antiterrorista del gobierno de Cristina y el GAFI-FMI-G.20, da mucha vergüenza ajena.


Para incidir en las crisis políticas hay que desarrollar mucho más la organización de militantes y cuadros, implantarla más en las masas, con fuertes vínculos con los trabajadores y acumular fuerza en medio de las luchas.


No se parte de cero en este XII Congreso Nacional, una prueba más de que el PL está vivo y en desarrollo, con un balance positivo del trabajo. Y, lo que es más importante, con buenas políticas e ideas para trazar los planes.


En el trecho transcurrido desde el Congreso anterior, el PL jugó un papel muy interesante en la pelea contra los sojeros, con iniciativas políticas en la calle, escrachando a la Sociedad Rural, y en la justicia accionando contra la Mesa de Enlace. Fue el primero en irse de Proyecto Sur disconforme con la traición de Lozano-Solanas; se fue por política y principios, a pesar de todo el trabajo realizado por los camaradas en Proyecto Sur en la campaña de 2007.


En política ha resuelto correctamente un doble problema derivado de la historia del socialismo y el comunismo en el país. Aquí hubo una desviación y hasta traición gorila, con la Unión Democrática en 1945, que continuó en el tiempo con la complicidad del PC con el golpe de 1955 y su posterior aval a Frondizi. Lo peor, por lejos, fue el apoyo del PC entre 1976-1981 a la dictadura genocida de Videla y Viola.


Pero en la historia de la izquierda también hubo una desviación seguidista del peronismo aburguesado por los ex comunistas Juan J. Real y Rodolfo Puiggrós, el entrismo de los trotskistas Jorge A. Ramos y Nahuel Moreno en el primer peronismo, la complicidad del PCR con Isabel y López Rega a partir de 1974, cuando llegó a justificar una Triple A "buena" porque protegía al "gobierno tercermundista" del "terrorismo prorruso de la guerrilla".


La posición antiimperialista y popular del PL resuelve correcta y dialécticamente la contradicción de ser oposición revolucionaria a Cristina Fernández, disputando la dirección y criticando el modelo capitalista dependiente. Y al mismo tiempo apoyando fuertemente todas las medidas positivas. La política del PL no es tan fácil de sostener cuando millones de personas vitorean a Cristina como si fuera Evita y consideran al fallecido Kirchner casi como a don José de San Martín.


Por otro lado Solanas, Binner, De Genaro, Bonasso, Tumini, los troscos y el PCR, con el beneplácito de Clarín y "La Nación", tratan a Cristina y Kirchner como si éstos fueran peores que Menem.


En esa situación tan complicada, la política del PL permite golpear duro al enemigo principal proimperialista, pero sin glorificar al kirchnerismo, cuya dirección expresa a un sector de la gran burguesía nacional. Posibilita dar la disputa por el activismo obrero y juvenil contra el trotskismo y otras corrientes degeneradas del marxismo, una tarea de mucha importancia.


A fines de 2011 hay una mejor situación para que ese activismo y sectores del pueblo sean acercados a la política antiimperialista y la organización del PL. Es que en el clima de politización y luchas de trabajadores, esos luchadores han conocido mejor la quintaesencia de la oligarquía, el imperialismo y Clarín, por un lado. Y a la vez han visto con sus propios ojos que la presidenta criticaba los paros, traspasaba el Subte a Macri, sepultaba la ley Recalde, pactaba con los popes de la UIA y bancos, elogiaba a Obama y aprobaba la ley antiterrorista.


Hay que reforzar la unidad política interna, afirmarse en torno a la línea expresada por este XII Congreso Nacional y alinearse con este Comité Central, el Secretariado Nacional y el Secretario General. Pasado el período de debate del Congreso donde se enfatiza en la democracia interna, todos los camaradas, simpatizantes y amigos deben unirse en torno a la línea y la dirección partidaria para golpear como un solo puño a los enemigos del pueblo.


Los pequeño-burgueses y burgueses vituperan contra el "partido leninista" y el no menos cuestionado "centralismo democrático". Ambas cosas deben ser fortalecidas. La falta de dirección fue una de las razones de mayor influencia para que se diluyera la crisis política de 2001. El asambleísmo, el horizontalismo, el independientismo, la despolitización, el basismo, etc, fueron parte de ese problema. Esos fenómenos negativos negaban la necesidad del partido marxista, de una dirección y una organización de ese tipo, de la unidad de los revolucionarios. Ahora hay una mejor comprensión de aquella carencia; la forma práctica de superarla es fortalecer el PL y sumarse a su trabajo.


La mayor unidad política no se declama. Comienza con la adhesión a esta línea del XII Congreso. Y se practica al fragor de la lucha de clases, superando el defensismo y el reflujismo al defender las posturas revolucionarias en una asamblea, concurrir organizados a una manifestación, volantear en puertas de fábrica, hacer pintadas con las consignas del momento, difundir el LIBERACIÓN para llegar a miles de lectores, acercar compañeros y reclutarlos para la organización, convertirse en delegados de fábrica, miembros de comisiones internas y Comisiones Directivas de gremios, unir a otras fuerzas políticas en un Frente o Movimiento Antiimperialista Popular y por la Paz mundial, organizar campañas por la estatización del petróleo, la banca y el comercio exterior; presentar proyectos de ley sobre temas de interés público, juntar firmas y fichas para la personería electoral del PL, preparar programas de radio y TV para los medios democratizados por la nueva ley, acercar gremios a la CTA, derrotar a los burócratas y los troscos en el activismo fabril y universitario, ganar con TUPAC y aliados los centros de estudiantes, llevar las campañas solidarias con Cuba a la juventud y otros sectores populares, etc.


Va un ejemplo de cómo se debe relacionar la lucha gremial con la política. Los compañeros de un gremio reclaman aumento de salarios para 2012. Hacen asambleas y reuniones para elegir los delegados paritarios y la lista de reivindicaciones, que además de mayores sueldos pretende mejores condiciones de trabajo, salubridad, categorías, etc.


Ese debate tiene que ser libre, sin "techos" impuestos por el gobierno y las patronales, y aceptados por las burocracias. El porcentaje de aumento debe tener en cuenta el empinamiento de precios en 2011 en los supermercados y en los servicios públicos, no el índice del INDEC.


Paralelamente a bregar por ese aumento de sueldos, el PL plantea a esos gremios y compañeros que apoyen el proyecto de ley Recalde, para que las patronales distribuyan al menos el 10 por ciento de las ganancias.


Y que se apoye el reclamo de la CGT de elevación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. Por dos razones: el salario no es una ganancia y con ese impuesto injusto el gobierno se lleva la mayor parte de los aumentos salariales que se negocian.


También está interconectado otro asunto económico y político que recorta el salario: la inflación. Para el gobierno se trata de algo casi inexistente. Y para la oposición derechosa es el tema principal y tendría como responsable exclusivo al gobierno. Ni una ni otra cosa es cierta. Hay inflación, pero el culpable central son los monopolios formadores de precios, que remarcan los precios sin ninguna razón valedera. Se guían por su afán por succionarse toda la plusvalía de sus trabajadores y las ganancias del mercado que hegemonizan, y –de paso- desestabilizar a gobiernos que no son plenamente de su gusto.


Por eso, junto al reclamo salarial hay que pelear contra la inflación. ¿De qué modo? Exigiendo al gobierno que normalice democráticamente al INDEC sin ningún asesoramiento del FMI. Por otra parte, y es lo esencial, controlando a los 200 formadores de precios, sobre todo a los de la industria de la alimentación, los supermercados extranjeros y los servicios públicos privatizados en manos de monopolios nacionales y extranjeros.


Debe haber un control estatal y popular de precios muy estricto sobre los monopolios, más que sobre el almacén del padre de Manolito, de Mafalda. Y aplicar las leyes existentes y aprobar otras, con el aporte de gremios estatales y privados, asociaciones de consumidores, CTA, CGT, partidos populares, Apymes, etc, aprendiendo de Venezuela que tiene su ley al respecto.


Así se cierra un "círculo virtuoso" de la política del PL. El primer paso es pelear por el salario y el último cuestiona la inflación de los monopolios. Lo reivindicativo y político, enlazados estrechamente…


Hay que estar convencidos de que esta propuesta es la correcta, para abordar esas tareas. Hay que hacerlo y no a media máquina sino a una buena velocidad. La situación prerrevolucionaria demanda una cantidad y calidad de militancia cada vez mayor.


Esto lleva a un segundo tema: la ideología marxista y proletaria que debe caracterizar a un militante. Se debe militar con ganas y convicción, con voluntad revolucionaria, a despecho de todas las críticas que el reformismo hace a la Generación del ´70 por "voluntarista". Hay que dedicar más esfuerzo a la militancia partidaria, y no sólo a la de tipo sindical, que está muy vinculada pero que no es lo mismo. El delegado gremial honesto pelea a muerte por el mejor convenio y el más alto salario; el militante revolucionario tiene en mente además de eso el cambio político y un nuevo poder, para el que se debe derrocar a la oligarquía y los monopolios.


Por eso, con todo lo importante que es el sindicalismo, Lenin lo definió como "la escuela primaria del comunismo". Y, junto con Stalin, calificó al partido bolchevique como la forma superior de organización del proletariado, vinculada de mil formas a la clase obrera.


Hay entonces un límite ideológico a superar. No se trata de militar en horas marginales o "cuando se puede", con baches y altibajos justificados en "problemas personales", como sucede en algunos casos. El comunista es el que lucha todos los días, toda la vida; tiene de ejemplo al "imprescindible" del que habla Bertolt Brecht.


Esa militancia no es una obligación sino una necesidad vital del revolucionario, como explicó el Che. Es un oficio que se perfecciona con la experiencia de luchas y el debate al interior de la organización, aprendiendo de los demás compañeros, con más formación marxista, con crítica y autocrítica.


No todo es sumar y sumar. A veces hay restas o depuraciones que son necesarias y que también suman, porque como dijo Stalin, "el partido se fortalece depurándose de los elementos oportunistas". Estos suelen colarse en sus filas o, habiendo sido militantes revolucionarios en una época, luego fueron degenerando a reformistas, bajo la presión burguesa y pequeño-burguesa, los reveses de la lucha, "los dardos almibarados de la burguesía" aludidos por Mao, etc. (NOTA 13)


Esa militancia proletaria o proletarizada está opuesta a la tendencia pequeño-burguesa que se caracteriza por la flojera, la inconstancia, la comodidad, la línea del menor esfuerzo, el individualismo, el dejar las tareas pesadas a otros, la molicie, el creer que uno ya ha hecho más que lo suficiente, etc. Como se sabe, la actitud pequeño-burguesa en política se calienta al rojo vivo cuando hay cierta temperatura en la lucha de clases y se congela a varios grados bajo cero cuando ese fragor baja. Pasa de un extremo a otro, del revolucionarismo más radical al reformismo, oportunismo y reflujismo, que es su envoltorio actual.


Otra manifestación de ese individualismo pequeño-burgués es la falta de vínculos con los trabajadores de la fábrica o los compañeros en la facultad. Hay camaradas que no pueden cumplir con la cuota estatutaria de difundir 5 periódicos porque no tienen ese número mínimo de contactos. Están bastante aislados en política y en relaciones. Son como "claveles del aire", enroscados en las ramas de algún árbol, pero no han estrechado vínculos con la masa popular hasta echar raíces en ella, como es la recomendación maoísta. Estar distantes de la masa no es la actitud de un comunista.


Si políticamente se comparte la línea del PL e ideológicamente se está dispuesto "a poner lo que hay que poner", entonces resta un trabajo planificado para reclutar más camaradas y organizar células en las fábricas, barrios y facultades. Sin célula no hay trabajo colectivo, división del trabajo, programas específicos para el sector, buen funcionamiento y reclutamiento en ese lugar.


Este XII Congreso Nacional convoca a los camaradas a formar células y a dividir el trabajo; a nombrar responsables de las tareas políticas, gremiales, de organización, de prensa y finanzas. A trazar planes concretos para el mes o bimestre, a hacer balances y autocríticas al cabo de ese lapso para reivindicar lo actuado bien y señalar lo que haya sido mal realizado, aprendiendo de una y otra cosa, etc.


La conformación de células y su trabajo serán la prueba de si se supera o no una época de dispersión y esfuerzos individuales, inorgánicos. Será un verdadero salto cualitativo: dejar de ser francotiradores para ser militantes de una fuerza colectiva organizada.


Algunos hechos alientan en que así será. En estos tres años se ha ganado la dirección de un gremio en Córdoba, mantenido la dirección sobre otro en Salta, reclutado delegados en ATE Buenos Aires, lanzado la iniciativa de las ABC-Agrupaciones de Base Clasistas, abierto el trabajo en los estatales bonaerenses y el Subte de Capital.


También se mantuvo TUPAC en Córdoba y abierto su trabajo con buenas perspectivas en Comunicación Social de La Plata.


El frente de derechos humanos ha mejorado en Córdoba, Capital, Buenos Aires y Salta, con participación en los juicios a los represores y los actos de la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos en Córdoba y por medio de ADIUNSa en Salta. Se participó de las audiencias y las sentencias de los juicios por El Vesubio y la ESMA, contra el genocida Menéndez en Córdoba y Salta, y en Mendoza.


El secretario general del PL, Sergio Ortiz, es querellante desde 2006 en la causa Triple A en el juzgado de Oyarbide y fue testigo en diciembre de 2010 en la causa El Vesubio. Roberto Marmolejo lo fue en Mendoza y Jorge Artacho lo será próximamente allí.


Con esas participaciones en las marchas por derechos humanos y en los juicios, más la elaboración y difusión de los dos tomos de historia de VC (2004 y 2010 respectivamente), se cumple el juramento de lealtad a los desaparecidos de la organización. El tomo II fue presentado exitosamente en Córdoba, Buenos Aires, Santa Rosa, Salta, Mendoza y La Plata, estando también en librerías de Tucumán.


El compromiso es editar el tomo III, para dar continuidad a ese rescate de la historia partidaria e intervenir en la lucha política y teórica para fortalecer una dirección revolucionaria más enraizada con el pueblo.


Se ha garantizado la salida de LIBERACIÓN, valorado por propios y extraños como un muy buen periódico, a la vez que se sigue en la Web y se abrieron varias direcciones de e-mail, Facebook y Twitter. Tal como sostuvo un editorial de LIBERACION: "por un partido leninista con presencia en puertas de fábrica, Internet, facebook y twitter". Eso sirvió para tener más contactos e incluso ganar algunos militantes y/o adherentes en Capital, Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, La Pampa y Rosario.


Eso hay que mejorarlo así como actualizar y modernizar la página Web. No es que la revolución pase por Internet, como creen algunos amigos, pero es cierto que debe pasar también por allí.


Hablando de campañas por Internet (también circuló en el mano a mano), se reivindica el esfuerzo hecho a fines de 2009 y principios de 2010 para que Fidel Castro fuera premiado con el Nobel de la Paz 2010. En poco tiempo se reunieron miles de caracterizadas firmas de varios países del mundo, que lamentablemente no pesaron en Oslo pues se distinguió a un chino contrarrevolucionario, Liu Xiaobo. Pero lo hecho, hecho está, junto a otros compañeros de MIL POR CUBA y el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCUBA).


Haber impulsado esa campaña a favor de Fidel y seguir pensando que es un gran estadista no fue impedimento para que en julio de 2010 el secretario general del PL se diferenciara del vaticinio del líder cubano sobre la inminencia e inevitabilidad de una guerra mundial que de inmediato se convertiría en nuclear. El camarada Sergio se atrevió a publicar una nota señalando en qué cosas coincidía con el gran Fidel y en qué cosas, humildemente, se atrevía a disentir.


Por eso la conclusión de que -además de los valores requeridos de más unidad política, más disposición ideológica a la militancia y más reclutamiento y organización partidarias- se necesita una cuota importante de audacia. "Para decirlo con las palabras de Dantón, el más grande maestro de la táctica revolucionaria que conoce la historia: ¡Audacia, audacia y siempre audacia!" (Carlos Marx «Ensayos Históricos», pág. 65).


Más audacia pero con una política errónea puede llevar a una desviación putschista. Con una política revolucionaria, la audacia y la voluntad son valores imprescindibles. La lucha de clases no es para pusilánimes ni burócratas ni blandengues ni reformistas que presenten batalla sólo cuando tienen asegurada de antemano la victoria, cosa que nadie puede prometerles.


El Partido de la Liberación cuenta también a su favor con una concepción que a la vez de patriota es internacionalista proletaria, y tiene relaciones con otros partidos y movimientos obreros y populares en el mundo. Ha recibido un saludo que mucho valora del Partido Comunista de Cuba, ha participado de varias ediciones del Seminario Comunista Internacional de Bruselas, integra el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba, en 2011 ha viajado a Irán y abierto su corazón al mundo islámico, su Web es visitada por amigos de toda América latina y del resto del mundo, etc.


Ese es otro factor favorable en un país conflictivo y complejo como Argentina, en el marco de una crisis del imperialismo que no ha cesado, como lo corrobora el fenómeno de "los indignados" en España.


En suma, el XII Congreso se realiza en momentos en que la situación argentina se mueve hacia grandes conflictos donde se juega la suerte de la clase obrera y de la democracia política, por las amenazas de revancha del bloque oligárquico-imperialista. La conflictividad aumenta porque tal proceso discurre en medio de la crisis mundial ya citada, con recetas de ajuste mundial y riesgos de nuevas agresiones imperialistas y de guerras regionales, y aún mundial.


Todo eso realza la importancia de que se construya un Frente o Movimiento Antiimperialista Popular por la Paz Mundial y se fortalezca el partido revolucionario y de vanguardia, con coordinación latinoamericana e internacional.


Por historia, por aporte a la lucha revolucionaria, por cuadros, por línea política, por fidelidad al marxismo-leninismo, por sus aciertos políticos, por algunos avances de su trabajo de masas (aún muy insuficientes), por la calidad de sus propuestas, por su trabajo revolucionario de estos años (con inconsecuencias), etc, el Partido de la Liberación es el núcleo de ese "Estado Mayor" dirigente que necesitan la clase obrera y el pueblo. Otras corrientes y militantes revolucionarios también deben aportar a la construcción de una organización leninista reconocida como referente por los trabajadores y sectores populares. Con el PL solo no alcanza, sin el PL tal partido dirigente no será posible.


Con todo ese bagaje y con el ejemplo revolucionario de Roberto Cristina y todos sus mártires y los 30.000 desaparecidos, los militantes del PL van a fundirse con la clase obrera y el pueblo argentino. Van a ponerse en la primera fila de sus luchas por el Pan y el Trabajo, la Democracia política, la Soberanía y la Cultura popular, contra los monopolios, la oligarquía y el imperialismo. Van a pelear por la Liberación Nacional y Social, y la marcha ininterrumpida hacia el socialismo con peculiaridades nacionales, junto al resto de los pueblos latinoamericanos y caribeños.


Argentina, 9 y 10 de diciembre de 2011.


XII Congreso Nacional del Partido de la Liberación (PL) de Argentina


www.pl.org.ar


pl@pl.org.ar


NOTAS


NOTA 1: El resultado es que el gobierno de Obama ha llegado al límite de endeudamiento fijado por ley, que son 14.3 billones de dólares. Ahora está atrapado por esa realidad, todo un índice de endeudamiento y decadencia. (15 may 2011, RTVE.es).


EE.UU. llega al límite máximo de endeudamiento sin una ampliación del techo de gasto. Esto es para 2011, en tanto mantiene una deuda nacional del sector público estimada en 36.3 billones de dólares. (AFP, 10/03/2011).


NOTA 2: Escribió nuestro secretario general Sergio Ortiz:


"En el cierre de su última nota (4/7/2010), el autor (Fidel Castro) escribió que a los pueblos del mundo "no nos queda otra alternativa que enfrentar las consecuencias de la catastrófica guerra nuclear que en brevísimo tiempo estallará. Desdichadamente no tengo nada que rectificar y me responsabilizo plenamente con lo escrito en las últimas Reflexiones".


Con esta última parte de sus pronósticos no estamos de acuerdo, dicho esto con la extraordinaria valoración y respeto que tenemos por Fidel Castro.


Sí nos parece perfecta su alerta antiguerra, así como su señalamiento de que el motor de esa agresión es el eje EE UU-Israel. Esa es una gran contribución suya a la humanidad, que abre los ojos ante tamaño peligro.


Pero el estadista cubano predijo que la agresión se iniciaría en Corea y luego cambió por Irán. Predijo que la guerra comenzaría con los cuartos de final de fútbol en Sudáfrica y eso no ocurrió.


Hay tres factores que quizás se deberían tomar más en cuenta:


-¿Puede Obama abrir un tercer frente de guerra simultánea contra Irán y un cuarto contra Corea cuando al mismo tiempo EE UU viene mal en la guerra contra Irak y sobre todo contra Afganistán? ¿No necesitará un tiempo más para poder hacerlo? ¿Lo aceptará ya su frente interno y sus aliados europeos?


-Una guerra nuclear que estallaría en "brevísimo tiempo", ¿tendrá a China y Rusia como meros testigos sin capacidad de intervenir? ¿Será así cuando Irán importa a esos dos países y Corea está a las puertas de China?


-Una guerra de tamañas dimensiones, teniendo el antecedente de la II Guerra Mundial, ¿no necesitará antes de un fenómeno de fascistización en gran escala de la potencia que la desencadena? Netanyahu es eso. ¿Pero los imperialistas Obama y el Partido Demócrata ya son una suerte de Hitler?


-Aún si el vaticinio de Fidel fuera acertado y la guerra se iniciara antes del 11 de julio venidero, día de la final en Sudáfrica ¿no habría que tener más confianza en la movilización de los pueblos del mundo contra la guerra? Alguna vez Mao Tsé tung sostuvo: "o la revolución impide la guerra o la guerra hace estallar la revolución". Si fuera cierto que la revolución no alcanza a impedir el inicio de la guerra, entonces habría que hacer todo lo posible para que la odiada guerra sea un factor que estimule la revolución social.


Coincidimos con Fidel en que el peligro de guerra imperialista es real y mayor que antes. Modestamente no creemos que vaya a comenzar el 11 de julio de 2010. El riesgo debe servir para poner en marcha a los trabajadores y pueblos en la formación de un ancho movimiento en defensa de la paz mundial, en especial en defensa de Irán y Corea del Norte, enlazando a la causa de la paz con todas las reivindicaciones obreras y populares contra la crisis capitalista e imperialista" (LIBERACIÓN Nº 261, julio de 2010).


NOTA 3: Luego de un acuerdo auspiciado por compromisos entre Chávez y Santos, Manuel Zelaya ha regresado a Honduras luego de su exilio en República Dominicana. Aparentemente se le habrían garantizado sus derechos políticos y el libre accionar de su fuerza política, el Frente Nacional de Resistencia Popular. Pero a cambio, Honduras con su gobierno salido del golpismo, el de Porfirio Lobo, tuvo su objetivo más importante, que era regresar a la OEA, donde había sido sancionado. Y dudosamente serán enjuiciados y castigados todos los crímenes cometidos por los golpistas desde junio de 2009, tal como acaba de cuestionar el dirigente del FNRP, Juan Barahona. Ver en el portal del ALBA-TCP su nota enviada a Telesur, "Honduras quedaría sin justicia si regresa a la OEA", 31/05/2011.


http://www.alianzabolivariana.org/modules.php?name=News&file=article&sid=7683


NOTA 4: La deuda externa argentina asciende a 164.000 millones de dólares, habiendo aumentado respecto a los 120.000 millones a los que había descendido luego de la renegociación y cambio de papeles de Kirchner-Lavagna en 2005. Este aumento se dio a pesar de que en estos años el gobierno siguió pagando puntualmente. CFK agita en cambio el costado que le conviene: como el PBI creció a tasas del 6 o 7 por ciento anual, entonces el porcentaje de la deuda sobre el PBI disminuyó. Por eso Hillary Clinton, de visita a Buenos Aires en marzo de 2010, declaró que el impacto de la deuda argentina sobre su producto era mejor o más bajo que el de su país. Claro que EE UU no puede ser medida de comparación porque está súper endeudado.


NOTA 5: La agencia mexicana Notimex informó que además de México, "en estos dos componentes participarán Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela con unidades tácticas, mientras que España, Francia, Holanda, Italia, Portugal y Sudáfrica lo harán como observadores".


También se hicieron los ejercicios "Panamax 2011″, desde el 15 al 26 de agosto en aguas de Panamá con participación de unidades navales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana.


NOTA 6: Así lo acredita la historia argentina con los golpes de Estado de 1930, 1955, 1966 y 1976; el primero y el tercero de la serie, contra el radicalismo; el segundo y el cuarto contra el peronismo. Si dirige la burguesía nacional o la gran burguesía hay derrota…


NOTA 7: Ver columna de Alfredo Zaiat, Página/12 (28/5/2011). Encabezan el lote dos petroleras, Repsol-YPF con 1.774 millones de pesos y Petrobras, con 653 millones de pesos de ganancias en el primer Trimestre de 2011.


NOTA 8: Puntualmente sobre el conflicto con Techint, en esa misma edición de Página/12, Verbitsky sostuvo: "En estas condiciones, es una proeza de relaciones públicas y propaganda haber instalado que se trata de un grupo nacional, líder de la industria argentina. El actual gobierno también realizó aportes a esa ficción, con discursos ingenuos ante la sonrisa satisfecha de los italianos. A mediados de 2008, la presidente CFK acompañó a Paolo Rocca en la inauguración de la universidad corporativa de Techint en Campana y arrojó flores retóricas sobre el grupo". Después vino el alejamiento de los aliados.



NOTA 9: Se recomienda una lectura crítica del libro de Marta Harnecker: "La revolución social, Lenin y América Latina", editorial Contrapunto, Buenos Aires, 1986.


NOTA 10: Estos conceptos que el PL viene defendiendo contra oportunistas de derecha y oportunistas de "izquierda" desde 1987 por lo menos, tienen su fundamento en las obras de Lenin. Por ejemplo, en este razonamiento suyo:


"A un marxista no le cabe duda de que la revolución es imposible sin una situación revolucionaria; además, no toda situación revolucionaria desemboca en una revolución. ¿Cuáles son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación revolucionaria? Seguramente no incurrimos en error si señalamos estos tres síntomas principales: 1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las "alturas", una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpe el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar que "los de abajo no quieran", sino que hace falta, además, que "los de arriba no puedan" seguir viviendo como hasta entonces. 2) Una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de "paz" se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de crisis, como por los mismos "de arriba", a una acción histórica independiente. Sin estos cambios objetivos, no sólo independientes de la voluntad de los distintos grupos y partidos, sino también de la voluntad de las diferentes clases, la revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se denomina situación revolucionaria. Esta situación se dio en 1905 en Rusia y en todas las épocas revolucionarias en Occidente; pero también existió en la década del 60 del siglo pasado en Alemania, en 1859-1861 y en 1879-1880 en Rusia, a pesar de lo cual no hubo revolución en esos casos. ¿Por qué? Porque no toda situación revolucionaria origina una revolución, sino tan sólo la situación en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria e lleva a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficientemente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, "caerá" si no se le "hace caer".


Lenin. La bancarrota de la Segunda Internacional, Obras Completas Tomo XXVI. Editorial Progreso. Págs. 228-229


NOTA 11: A diferencia del PL y muchísima gente que firmó en conformidad con el Proyecto Heller, la presidenta invitó a la ronda de "Diálogo Social" a varios banqueros representantes del capital financiero internacional. Si bien allí estuvieron Heller y representantes de bancos oficiales, también lo hicieron los de Adeba (privados nacionales), como Jorge Brito (Banco Macro), Antonio Garcés (Galicia) y Jorge Stuart Milne (Patagonia); de ABA (bancos extranjeros), Claudio Cesario, ex director del Santander, Enrique Cristofani (Santander-Río) y Juan Bruchou (Citi). Esos banqueros son parte del afano, la usura, la fuga de capitales, la recesión, la desocupación y la crisis de Argentina, no de la solución.


NOTA 12: El secretario general del PCR, Otto Vargas, escribió: "La rebelión agraria completó el boceto. La rebelión mostró una situación con el acto de Palermo. Y con ese estallido, ese cacerolazo con la detención de De Angeli, y que la Argentina se llenó de cacerolazos, de manifestaciones populares, mostró cuál es el camino para el triunfo de la revolución". (22 de agosto de 2009, Otto Vargas: "Llenar la Argentina de multisectoriales").


NOTA 13: Esa idea de José Stalin de que el partido se fortalece depurándose de los elementos oportunistas está en su trabajo "Cuestiones del leninismo". Allí cita a Lenin: "En vísperas de la revolución y en los momentos de la lucha más encarnizada por su triunfo, la más leve vacilación dentro del Partido puede echarlo todo a perder, hacer fracasar la revolución, arrancar el Poder de manos del proletariado, porque este Poder no está todavía consolidado, porque las arremetidas contra él son todavía demasiado fuertes. Si en tal momento, los dirigentes vacilantes se apartan, eso no debilita al Partido, sino que fortalece al Partido, al movimiento obrero, a la revolución" (v. t. XXV, págs. 462, 463 y 464).



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