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Vidas y Luchas de VC - Tomo II - Biografía del abogado Fuad Toum

 

MARTHA ESTER TERRONES

 

Por su compañera de lucha, de exilio, de amores, de hogar, de hijas.

 

 

 

Los primeros tiempos en Mendoza

 

 

Un 18 de Octubre de 1921, en la Villa, Departamento de Lavalle, Mendoza, nacía Fuad Toum Aisum, hijo de Abraham Toum y Luisa Aisum, inmigrantes sirios. Ambos se dedicaban al comercio de abarrotes generales y con ello mantenían a sus tres hijos varones.

 

Cursó la educación  primaria en Lavalle y el secundario en el Colegio Nacional de Mendoza Capital. Desde chico demostró interés por los problemas sociales y la política. Sus estudios universitarios los desarrolló en la Universidad Nacional de Córdoba en cuya institución combinaba los estudios con la lucha estudiantil. Sin embargo, esto último no empañó en forma alguna su excelente desempeño en la Universidad y en los reglamentarios 5 años se recibió de abogado en dicha Casa de Estudios.

 

Ya recibido, ejerció la profesión en Córdoba, provincia en la cual no tenía residencia fija debido a las persecuciones políticas de las que fue víctima por parte de los reaccionarios de turno a causa de su militancia en el Partido Comunista y su defensa de las luchas obreras y sociales. Debido a su inquebrantable voluntad de luchador social fue nombrado en Córdoba presidente de la Liga por los Derechos del Hombre, donde permaneció hasta que, debido a las persecuciones, debió volver a su Mendoza natal. Allí ejerció su profesión de forma exitosa.

 

Cuando se produce el advenimiento de Nikita Kruschev a la jefatura del Partido Comunista de la Unión Soviética y del gobierno de la URSS, de la mano del revisionismo en la primera potencia socialista del mundo, Fuad fue crítico de esta postura y línea política. Se acercó entonces al Partido Comunista de China y lo tomó como referente de sus ideales. Fue por ello echado del Partido Comunista Argentino, que con Victorio Codovilla y Rodolfo Ghioldi era uno de los más firmes seguidores de Kruschev a nivel internacional.

 

Fuad fue fundador de Vanguardia Comunista en Mendoza, designándoselo Secretario Político en la Regional.

 

En 1964 tras la caída en Brasil del gobierno democrático de Joao Goulart, a manos de un golpe militar gorila, muy sangriento, 7 periodistas chinos fueron detenidos injustamente acusados de conspiración. A raíz de ello  se conforma un Tribunal Internacional cuyo objetivo era liberar a los periodistas chinos. Éste fue constituido por abogados de reconocido prestigio de varios países como Argentina, Brasil, Japón  y China, entre otros. Fuad integró este Tribunal en representación de Argentina, junto al camarada Elías Semán, y tuvo una activa participación en la defensa. Como resultado, tras una ardua tarea conjunta, los periodistas chinos fueron liberados.

 

A raíz de esta demostración de férrea convicción y de defensa de causas justas es nombrado por el Gobierno Chino y su Partido, P.C.CH, como  “AMIGO DEL PUEBLO CHINO”. Viajó a China y al ver los logros de la Revolución confirmó sus ideales y su adhesión a los postulados de Mao Tsé-Tung, tomándolos como referencia para su militancia política.

 

Continuó trabajando en Mendoza en su profesión y paralelamente con su militancia política en VC, al mismo tiempo que siguió siendo defensor de los Derechos Humanos a ultranza. No soportaba las injusticias.

 

En 1975 se vivía una época negra en la Argentina con el reaccionario gobierno de Estela Martínez de Perón que claudicaba ante los militares. De allí que junto a las huelgas y luchas se dio un mayor accionar de grupos guerrilleros como el E.R.P (Ejército Revolucionario del Pueblo, de orientación trotskista-guevarista) y de Montoneros, brazo armado de la Juventud Peronista, que había roto lazos con Perón por diferencias políticas. Ya muerto éste, la insurgencia armada era de envergadura y jaqueaba al gobierno de Isabel Martínez por su política antipopular y claudicante frente a los grandes capitales nacionales y extranjeros.

 

Vanguardia Comunista, por su parte,  luchaba contra ese gobierno de Isabel pero alertaba que en ese momento de la lucha popular era incorrecta la lucha armada. Proponía organizar a las masas para combatir a Isabel y sus secuaces de la derecha peronista y al imperialismo norteamericano.

 

En esos momentos fueron detenidos en Mendoza  y salvajemente torturados seis militantes del E.R.P.  Fuad y su colega el Dr. Alfredo Ramón Guevara se entrevistaron con los detenidos y éstos les contaron los tormentos a los que habían sido sometidos. Indignados, ambos abogados decidieron denunciar públicamente. El Diario Los Andes de Mendoza en primera plana tituló: “Dr. FUAD TOUM Y ALFREDO GUEVARA DENUNCIAN TORTURAS A PRESOS POLÍTICOS”. Allí se relataban los tormentos. Al día siguiente de esa publicación la policía fue a buscarlos a sus respectivos estudios.

 

Fuad estaba en su estudio y cuando llegó la Policía se resistió a ser capturado. Portando un arma dijo: “de aquí no me sacan sin una orden judicial”. Era tarde, el policía le informó que tenía en su poder la orden judicial para detenerlo y de que de nada le valdría resistirse.

 

Se entregó y fue conducido junto a Guevara primero a una Comisaría y más tarde fue trasladado a la cárcel de Resistencia (Chaco), donde permaneció 6 meses. Dentro de la cárcel daba charlas de marxismo-leninismo a sus compañeros.

 

Finalmente y gracias a una solicitada firmada por muchísimos abogados mendocinos en apoyo a que lo dejaran salir del país haciendo valer el derecho de opción, art. N° 23 de la Constitución Nacional, ya que se encontraba a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional), finalmente fue conducido a Ezeiza y de allí en un avión partió para Perú. Eligió ese destino porque sabía que por esos momentos estaba como presidente un militar progresista, Juan Velasco Alvarado.

 

 

El exilio en Perú

 

 

Los griegos usaban el destierro como la peor de las penas que se podía infringir a un sujeto. Bien, eso fue lo que le ocurrió a Fuad Toum y a miles de compatriotas que se vieron obligados a exiliarse. El desarraigo, la difícil tarea de adaptación, las dificultades para conseguir trabajo, todo fue durísimo.

 

Comenzó vendiendo libros de una Editorial conocida, pero no alcanzaba para vivir. Después inició los trámites para revalidar el título de abogado para poder ejercer la profesión en Lima; fue duro pero lo consiguió luego de rendir un examen ante un Jurado en el que sacó la más alta nota y fue felicitado por los profesores. Para rendir ese examen tuvo que estudiar todo el Derecho vigente peruano. Esa fue la vía para poder ejercer la profesión.

 

En agosto del 1976 lo conocí en Lima. En el exilio se formó, con exiliados políticos argentinos, un “Comité de Exiliados Argentinos en Perú” cuyo fin era ayudar al derrocamiento de la dictadura de Jorge R. Videla, Emilio E. Massera, Orlando R. Agosti y sus continuadores Roberto E. Viola, Leopoldo F. Galtieri y Reynaldo B. Bignone.

 

Fuad y yo participamos en muchos actos destinados a hacer tomar conciencia al pueblo peruano de las atrocidades que cometían los militares argentinos adentro y afuera del país. Nadie se animaba a ser orador; el único era él.

 

Teníamos reuniones clandestinas donde diagramábamos los actos apoyados por los partidos maoístas del Perú. En el año ´78, en ocasión del Mundial de Fútbol en Argentina, hicimos una campaña de denuncia muy importante; todo el exilio luchó contra la sangrienta dictadura. La entereza y coraje de Fuad eran admirados por todos los exiliados que lo tenían como referente.

 

Ya revalidado el título logró ingresar como docente contratado a la Universidad Federico Villarreal el 1/9/1976, en la Cátedra de Derecho Procesal Civil I y II y trabajó allí hasta el 29/2/88.

 

Durante el exilio rehizo su vida. Formamos un hogar: en 1983 nació nuestra primera hija, Laila Toum Terrones y 3 años después la segunda, Yamili Toum Terrones.

 

Con el advenimiento de la democracia en Argentina, él viajó a Mendoza a ver a sus familiares y en sus salidas a ver amigos observó que lo seguía un policía conocido en Mendoza y perteneciente al llamado “Proceso de Reorganización Nacional”. Esto último, sumado a que por su edad no conseguía trabajo en Argentina, lo determinó a permanecer  un tiempo más en Lima.

 

Cuando decidimos volver definitivamente a Argentina y ya estábamos vendiendo las pocas cosas que teníamos, se empezó a sentir mal de salud. Los médicos ordenaron chequeos varios que terminaron con una biopsia que confirmó un cáncer al hígado con compromiso de páncreas. El mal estaba muy avanzado. Fueron 6 meses de tratamiento, primero quimioterapia, dolorosos y hube de asistirlo; ambos éramos optimistas pensando que saldría de esa. Estuvo lúcido, se daba cuenta de todo pero estaba frágil y débil como un papel.

 

Durante esos meses estuvo en casa hasta que se descompuso y fue preciso internarlo en una clínica especial para enfermos de cáncer. Allí estuvo 16 días y cabe hacer notar los comentarios de los médicos que me decían: “señora, qué ganas de vivir que tiene su marido; otros en ese estado mueren a las 72 horas!”.  Fue un luchador hasta para morirse; falleció finalmente el 16 de marzo de 1988 de un paro cardiorrespiratorio.

 

Quedé yo y sus hijas para seguir su sendero y no olvidarnos que él murió por la fatiga, la desazón, el desarraigo, la angustia de tener a sus familiares lejos, la repugnancia que le producían las novedades que traía la gente sobre las atrocidades que cometían los militares argentinos. El cáncer fue o pudo ser consecuencia del exilio forzado por la represión, las persecuciones del lopezrreguismo y la dictadura militar.

 

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